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EL ULTRA PROGRESISMO ENFERMEDAD SENIL DEL IZQUIERDISMO

Comparto estas reflexiones no tanto con el ánimo de polemizar como por el convencimiento de que la ideología elitista neo liberal _demente aunque  triunfante_se sostiene gracias a mecanismos muy arteros, sutiles y elaborados. Uno de los principales es el de sembrar falsas reivindicaciones, o bien legítimas, pero que interesan solo a una fracción del campo popular. Con esta treta bastante simple pero “inflada” por los medios de comunicación y de instrucción que controlan, logran dividir  en lo programático  y desmovilizar algunos sectores restando fuerza a la reacción popular. Veamos un ejemplo:

SORPRESA DOMINGUERA

El domingo 28 de mayo concurrí a una charla para recordar el Cordobazo (1) en la Escuela Itinerante emplazada en una carpa levantada en la plaza central de nuestra ciudad como expresión del legitimo reclamo salarial docente. En vez del recuerdo de aquella épica lucha por la dignidad de los trabajadores me encontré con un panel totalmente inesperado que puso delante a la sorprendida audiencia la nota oportunista. Solo una regresión a la idiotez puede explicar ciertos neo “ilogismos” como los que escuchamos en lo que debería haber sido una escuela: _Buenos días a todos, a todas y a todes!!!! nos saludó una sindicalista de Capital fusilando al pronombre indefinido en un alarde de pretendido ultra progresismo…”_Nuestro gremio, además de las paritarias, quiere una ley nacional que contemple la educación sexual obligatoria desde una perspectiva de género! Continuó muy decidida la oradora. Indignado y dolido por algo que consideraba totalmente fuera de lugar me levanté y me fui.

Yo me pregunto: Esto seria progresismo liberador? O es mas bien el “huevo” de la serpiente que impulsa el envilecimiento infinito de la escuela pública y de la sociedad argentina?

Con qué derecho se asocian la reivindicación salarial legítima y unánimemente reconocida, a la “gender” que pretende suplantar la influencia de la familia en la construcción de la identidad sexual de los niños, particularmente controvertida y generadora de desencuentros? Esta es una conducta anti sindical, ademas de insensata. Esta es una conducta sectaria que divide el frente de todos los que nos oponemos a la política entreguista y anti nacional del neo liberalismo en el gobierno.

Una posición equilibrada y madura debería conducirnos a evitar excesos aún lingüísticos, antagonismos y extremismos que enfrentan sexo a género tal como naturaleza a cultura. Es preciso elaborar una visión compleja, armoniosa y respetuosa de los distintos componentes de la sexualidad humana sin caer en los riesgos de las ideologías con sus visiones parciales, reduccionistas e intolerantes a las críticas o a los hechos que las contradicen.

DIVIDIR PARA REINAR

Cuando inicia su acción disgregadora, la vorágine de la división no tiene fin. Se comienza enfrentando los hombres contra las mujeres para continuar con la inmensa gama de “orientaciones” contenidas entre los dos géneros fundantes de la vida. Se prosigue afeminando a unos y masculinizando a otras. Y se culmina no ya en la lucha de clases sino en la lucha de los individuos entre si, de todos contra todos para que nadie tenga el “pido” ni el refugio de un hogar. Solo un sindicalismo manipulado o demasiado ingenuo puede colaborar alegremente con el “diktat” velado que impone también al lenguaje y a la escuela contribuir con los medios de comunicación, con la intelectualidad del régimen, con la publicidad, con la moda, con las ONG y, si es necesario , con la coacción de la magistratura, al adoctrinamiento masivo.

Con qué derecho se quiere sustituir a la familia en la esfera íntima de sus convicciones, valores y creencias? Esto es totalitarismo sin atenuantes. El estado, a través de la escuela no puede invadir el campo de la formación sexual, ni el de los valores, ni el de las convicciones políticas, ni ideológicas o religiosas de cada familia. Es una paradoja que, con la excusa de promover el reconocimiento de la diversidad, se la suprima en la naciente que es el hogar. Ni siquiera los totalitarismos del siglo XX se atrevieron a tanto.

                        LA HISTORIA SE REPITE SIEMPRE DOS VECES

LA PRIMERA COMO TRAGEDIA (Marcha fascista. Roma 1926)

LA SEGUNDA COMO COMEDIA  (Marcha del orgullo gay Roma 2016)

 IDEOLOGÍA DE GENERO

En este punto el discurso gramatical trasciende lo formal y se transforma en ideológico cuando se aborda la cuestión de género. La ideología, por su parte, es una visión limitada del mundo que, como tal, necesita imponerse por la violencia. La lengua no es violentada por casualidad. La neo lengua, como nos explicó Orwell en “1984” (2) sirve para quitar los fundamentos de la razón privándonos de toda coordenada. El estupro lingüístico se comete siempre con la voluntad de plegar el sistema de ideas y valores tradicionales para someterlo a la voluntad del nuevo régimen. Claro que, desde la perspectiva del violentador, la “torsiòn” se justifica porque sirve para “dar nombre proprio liberador a las nuevas entidades tradicionalmente sometidas”.  El nombre presidenta desencadenaría  la liberación del oprimido género femenino. Esto, ademas de un prejuicio, es puro pensamiento mágico porque está ausente el “logos” o razón que construye un método liberatorio. Pero también es preciso interrogarse por qué motivo la mujer debe asimilarse, igualarse, identificarse y homologarse con el hombre en vez de diferenciarse. En las sociedades tradicionales el rol que deben desempeñar las mujeres no es equiparable al del hombre. La división sexual del trabajo esta bien marcada sin que ello signifique para nada ni el menoscabo ni el sometimiento. Cada uno cumple su parte, su rol, en la perpetuación de la vida y del grupo social -que es lo esencial- sin opresión por parte de ninguno. En las sociedades tradicionales el objetivo que se perseguía era el equilibrio, la armonía entre las necesidades humanas y las condiciones de la naturaleza. La premisa de la supervivencia era que los hombres repitieran al infinito y con pocas variantes los actos “sagrados” de sus antepasados.

Con las sociedades de clases se produce un cambio radical en la concepción de la sociedad, del hombre y del universo. El capitalismo es un voraz consumidor de recursos y de hombres. Para ese sistema el proletariado es una inmensa cantera humana explotable sin diferencias de género. Los operarios pueden ser hombres o mujeres, adultos o niños ya que son intercambiables para el trabajo poco especializado que realizan.

UN MUNDO DESACRALIZADO

Pero para legitimar el consumo ya sea de seres humanos que de frutos de la naturaleza es preciso que ambos pierdan la sacralidad primitiva. El acto sacrificial mismo consiste en volver mediante la muerte en terreno y mundano lo que cuando vivo era divino y sacro. Precisamente, en las tres religiones monoteístas la expulsión del paraíso de la pareja primigenia representa la “desacralización” del mundo que fue el verdadero pecado original. El crimen de Caìn, esto es el homicidio, su consecuencia inmediata. La división sexual del trabajo es también la reducción profana de la división tradicionalmente divina de los roles de pareja.

Lo que hoy llamamos “progreso”, a su vez, no es que la profanación al infinito de la nobleza humana y el intento de “llenar” el creciente vacío existencial con la posesión de objetos con los que el proprio hombre termina por identificarse y a los que se reduce.

ABOLICIÓN DE LA ESCLAVITUD

La abolición de la esclavitud proporciona un ejemplo ilustrativo. Con alegatos “humanitarios” y con relatos sentimentales como “La cabaña del Tio Tom”(3), se preparó la conciencia de la sociedad para convertir a los preciosos esclavos en los mas convenientes proletarios.

La diferencia consistía en que la propiedad del esclavo era irrenunciable, trabajase o menos, se enfermara o estuviese sano, en el bien y en el mal. Al obrero en cambio se le pagaban sus servicios por el trabajo realizado y la relación concluía. Sin dudas que el obrero era personal y psicológicamente mas libre que el esclavo, pero su vida se volvía mucho mas aleatoria e incierta. Ahora era libre sobre todo para morirse de hambre sin ninguna garantía de techo, pan y trabajo.

Se olvida que es justamente el Capitalismo con la división del trabajo y la división de clases, el que lleva a la alienación o pérdida de la capacidad cognitiva que hace que las personas consideren al mundo a partir de diversos fenómenos desordenados, puntuales e inconexos. Es precisamente el individualismo contemporáneo evolucionando siempre mas hacia el narcisismo y el auto complacimiento egoísta la muestra mas acabada de la alienación actual.

EL TEMPLE DE LAS MUJERES

1978 MADRES DE PLAZA DE MAYO

Una vez eran las mujeres las que asistían a los dos “tránsitos” esenciales de la vida. Daban a luz a los recién nacidos y cerraban los ojos de los muertos. Esos actos las templaban y ese temple les permitió enfrentar a una dictadura reclamando por sus desaparecidos hasta sobrevivirla. Una vez, cuando el sexo era difícil el amor era grande y tolerante; hoy que el sexo es fácil el amor se ha vuelto pequeñito y egoísta. Sin temple, pero sobre todo sin amor, quién enfrentará a las próximas dictaduras o peor aún a las contemporáneas dicta blandas como la que tenemos adelante?

LA DEPENDENCIA INTELECTUAL

Como desde hace almeno cinco siglos, la usina ultra progresista sigue siendo Europa y Estados Unidos. Todavía no aprendimos que las modas y las ideologías que nos llegan del norte vienen para nuestra ruina. Imitamos las mismas tendencias y las leyes que aprueba la plutocracia globalizante para expropiar, desnatalizar, desnaturalizar y deshumanizar a las poblaciones. Nada ha cambiado desde los tiempos de Civilización o Barbarie.(4) Entonces como ahora nuestras clases encumbradas siguen pensando con Sarmiento que para acapararse nuestros recursos “no hay que ahorrar sangre de gauchos ni de indios”. Los métodos cambian; los objetivos no.

Un proyecto complexivo es impuesto subrepticiamente con fuertes presiones y con la “varita  mágica” del dinero a todos los países para favorecer la eutanasia de las bocas que la élite considera inútiles, a comenzar por los ancianos; y la eugenesia de los que llegaron indeseados, defectuosos , o “en exceso”. La agenda globalista incluye promocionar y legalizar el aborto (aun coactivo si se detectan irregularidades en el embrión); promover las relaciones homosexuales para incrementar su porcentaje sobre la población total; reemplazar el acto amoroso por la inseminación artificial, la fecundación en probeta, y el alquiler de úteros. Todo ello como un gran “business” futuro reservado a los que se lo podrán permitir pues será mediatizado y hecho posible por el “poderoso caballero don dinero”.

Sustrayendo a la naturaleza sus prerrogativas se concluye por deshumanizar al hombre. Se comienza aturdiendo el mundo desde el lenguaje, porque en el diseño de los potentes se debe eclipsar el pensamiento y cancelar todas las identidades para poder construir la “matriz” que contenga ese “mundo feliz”(5) gobernado por la estrecha élite de los que mandan y que se sienten los nuevos dioses del Olimpo, los elegidos, o peor aún, los propietarios del rebaño humano.-

                 EL CORDOBAZO 29/05/69

 

(1) Se conoce con el nombre de Cordobazo a la insurrección popular que se produjo el 29 de mayo de 1969 en esta ciudad capital de la provincia argentina de Córdoba. Obreros y estudiantes se apoderaron de la ciudad logrando rechazar a las fuerzas de policía desplegadas en su contra. Solo la intervencion del ejercito logro retomar el control. La sublevacion sello el destino de la dictadura del general Juan Carlos Ongania.

(2)1984: Es una novela publicada en 1949 por el escritor inglés George Orwell. En ella se narra la distopia de un mundo totalitario futuro gobernado por una personalidad inaferrable llamada “El Gran Hermano” y un partido único, el Ingsoc. Se trata de una dictadura omnipresente hasta en la intimidad de las habitaciones y que se instala en el propio pensamiento de los oprimidos.-

(3) La cabaña del Tio Tom (Uncle Tom’s Cabin): Novela de Harriet Beecher Stowe publicada en 1852 recogió un enorme suceso de público y colaboró en preparar a la opinión para la guerra civil que estalló finalmente en 1861. La guerra concluyó con el triunfo de los industriales y mas desarrollados estados Unidos del norte contra la Confederación de los estados del sur, mas débiles ya que se basaban en una economìa agricola latifundista y de plantaciones que utilizaba mano de obra esclava. Como consecuencia del triunfo nordista, la esclavitud fue abolida en todo el territorio de los EEUU en 1865.-

(4) Facundo o Civilización y Barbarie: Novela de D.F. Sarmiento publicada en Chile en 1845. Con el pretexto de narrar la vida del caudillo riojano Facundo Quiroga (1788 – 1835) el autor expone sus ideas sobre la dicotomia maniquea que a su entender atenazaba a la Argentina: La civilización progresista de cuño occidental o la barbarie tradicionalista gestada en América.

(5) Un mundo feliz (Brave new world):Es una novela distòpica del inglés Aldous Huxley publicada en 1932 que describe una sociedad del futuro dividida en rígidos estamentos jerárquicos: los alfa son la clase dirigente sobre otras cuatro castas de ciudadanos con funciones serviles. Para mantener la paz perpetua, el orden y la felicidad los manipuladores controlan que cada ciudadano desempeñe la función que le ha sido asignada de acuerdo con su casta. Las relaciones sexuales tienen el único fin de procurar el máximo placer a quiénes las practican; han sido abolidas tanto la reproducción sexual como la familia. Los seres humanos se gestan en probetas y de la alimentación suministrada a los embriones depende el grado de su desarrollo psicofisico y la inclusión en una de las castas. La droga y el consumo son considerados legítimos suministradores oficiales de placer. Pero sin embargo, paralelo al mundo feliz existe otro mundo “salvaje” en el que las personas continúan con las viejas relaciones y dolencias que aquejaron desde siempre a la humanidad. La pareja protagonista de la novela se osará conocer el otro mundo para confrontarlo con el proprio descubriendo que en realidad no es tan feliz.

 

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realidades asexuadas? LA IDEOLOGÍA DE GENERO CONTRA EL SEXO

Un articulo de
GUILLERMO ANDRADE

La idea subyacente a la “ideología de género” se basa en que el cuerpo no es determinante ni en la vida psíquica ni en la vida social, porque somos de partida seres humanos antes de ser hombre, mujer u otro

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Ceci n’est plus une femme” [“Esto ya no es una mujer”], titulaba la revista francesa Éléments (nº 145), junto a una foto de, nada menos, Brigitte Bardot, símbolo sexual de una época. Porque, en efecto, al menos según las teorías del género, una mujer puede ser otra cosa que una mujer…, dado que la identidad sexual es subjetiva y que un “ser humano” no tiene por qué definirse en términos de masculinidad o feminidad. Incluso es posible que no deba ser una mujer, de acuerdo a posiciones extremas de la ideología. Pues a diferencia de las teorías científicas, confrontables por definición (más aún, para Karl Popper, el criterio de cientificidad de una teoría es que sea “falseable” o refutable), en este caso se ha llegado a lo que es verdadera y propiamente ideología, si no teología o religión –por definición, no susceptible de discusión. Y ya se saben los estragos que la misma ha hecho en la legislación, en la educación y en los media, en Chile como en otras naciones.

Alain de Benoist (Les démons du bien. Du nouvel ordre moral à l’idéologie du genre) recuerda el origen de la ideología que nos ocupa. La palabra “género” (gender), en el sentido en que se la emplea hoy, nace en inglés en medios ligados a la psiquiatría en los años 1950 y 60. La socióloga Ann Oakley la introduce en el vocabulario feminista en 1972, y los gender studies desplazan a los women studies en las universidades norteamericanas. Judith Butler publica en 1990 su libro Gender Trouble. Feminism and the Subversion of Identity, dando su forma canónica a las “teorías del género”. Cinco años después, en la Cumbre de Pekín sobre la Mujer, organizada por la ONU, la palabra “género” aparece por primera vez en documentos oficiales. En 2011, el Consejo de Europa define oficialmente el género como “los roles, los comportamientos, las actividades y las atribuciones socialmente construidas, que una sociedad dada considera como apropiadas para las mujeres y los hombres” (art. 3c de la Convención sobre la Prevención y Lucha contra la violencia hacia las mujeres). Otros documentos similares, legales u oficiosos, han florecido en todas partes.

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Hostilidad hacia el cuerpo

La ideología del género sostiene que la identidad sexual no depende para nada del sexo biológico, sino de los roles sociales atribuidos a los individuos por la educación o la cultura. Las orientaciones sexuales serían independientes del sexo; el género resultaría exclusivamente de la interiorización social de un cierto número de condicionamientos, “prejuicios” o “estereotipos” adquiridos por efecto de las presiones culturales o sociales. Las diferencias de comportamiento que se observan entre niños y niñas, luego entre hombres y mujeres, se explicarían únicamente por la interiorización de esos estereotipos inculcados desde la infancia. En suma, la diferencia entre los sexos no preexiste a su “construcción social”.

El punto de partida de la teoría, indica Alain de Benoist, reside en una hostilidad radical hacia la “naturaleza”, al cuerpo sexuado en especial. El cuerpo deja de ser el dato inicial a través del cual pertenecemos a la especie. La pertenencia a la especie es desligada de modo metafísico de toda “encarnación”: preexiste al sexo. “La idea subyacente a esta concepción del género es (…) decir que el cuerpo no es determinante ni en la vida psíquica ni en la vida social, porque somos de partida seres humanos antes de ser hombre, mujer u otro” (Tony Anatrella, Gender: les origines et enjeux, 2011). Probablemente se pueda encontrar aquí –agregamos por nuestra parte– el horror gnóstico hacia el cuerpo, impuro y hecho de pecado, como toda la materia, creación del Dios malvado.

En esta perspectiva, prosigue Alain de Benoist, la heterosexualidad no es más que una “construcción sociopolítica” –que, curiosamente, se encuentra en todas las culturas. Así, Judith Butler se fija como objetivo desestabilizar socialmente “el falogocentrismo y la heterosexualidad obligatoria” (!). Eric Fassin declara por su parte, que el objeto de los estudios de género es “pensar un mundo en que la heterosexualidad no sería normal” (Fassin & V. Margron, Homme, femme, quelle différence?, 2011).

Lo que pretenden las teorías del género no es, como alguien podría creer, legitimar la homosexualidad, sino negar la realidad de los sexos y de toda identidad fundada en el sexo. La idea mayor que pretende hacer aceptar es que nada en el hombre está dado o normado de partida, que todo es construido, luego modificable a voluntad en función de nuestros deseos. Las elecciones no se hacen a partir de condiciones preexistentes y la vida social se reduce, por ende, a una negociación entre deseos e intereses particulares. Es el triunfo de la subjetividad: supuestamente, cada uno se construye a sí mismo a su gusto, independientemente de la dualidad de los sexos y de lo social, a partir de la nada y en la suficiencia de sí.

Indiferencia por la diferencia

No se trata ya, por tanto, de liberarse del “patriarcado” o de la dominación masculina –como en generaciones anteriores de feministas–, sino lisa y llanamente de liquidar la diferencia sexual. Monique Wittig declara muy seriamente que hay que “destruir política, filosófica y simbólicamente las categorías de ‘hombre’ y de ‘mujer’”, porque serían “normativas y alienantes” (La pensée straight, 2007). Caroline De Haas, consejera de la ministra de Derechos de las Mujeres en el gobierno de Hollande, combate el “esencialismo” consistente en creer que hombres y mujeres tuvieran una esencia propia, que les daría características específicas y complementarias (Le Monde, 24/8/11). De Haas propone deconstruir “la llamada complementariedad de los sexos” a favor de una “complementariedad indistinta de los seres”.

Una mujer no tendría por qué preferir sus propios hijos a los del vecino, simplemente por el hecho de que son biológicamente los suyos, en tanto “todos tienen el mismo valor moral en tanto seres humanos”, escribe en la misma sintonía Ruwen Ogien (Philosophie Magazine, 2012). Impulsada por la aspiración hacia lo indiferenciado, la ideología del género predica abiertamente la indiferencia hacia las diferencias, comenta Alain de Benoist.

“Uno no escoge su sexo, y no hay sino dos”, escribe el psiquiatra Michel Schneider. Desde el punto de vista de su sexo biológico, gays y lesbianas son, respectivamente, hombres y mujeres como los demás. Lo que los distingue son sus preferencias sexuales, que pueden no ser “normales”, en el sentido en que la heterosexualidad es necesariamente la norma en una especie sexuada –porque son los heterosexuales los que aseguran la reproducción de la especie–; pero son naturales en el sentido de que esas preferencias han existido en todas las latitudes y en todas las épocas, apunta De Benoist. Hay pues sólo dos sexos, pero hay una pluralidad de prácticas, orientaciones o preferencias sexuales. A partir de esta observación bastante trivial, la ideología del género busca hacer creer que hay una multiplicidad de sexos y que se podría permanentemente pasar de una identidad sexual a otra.

Mas el sexo no condiciona solamente los deseos individuales, sino también las conductas y las prácticas sociales. De aquí la noción de “género”, dimensión socio-histórica, cultural y simbólica de la pertenencia al sexo biológico. No es tanto un atributo o una cualidad de las personas, como una “modalidad de las relaciones sociales instituidas” (Irène Théry, La distinction de sexe, 2007). Esta construcción no es unívoca, advierte el pensador francés, pero tampoco es arbitraria, en el sentido que siempre remite a uno u otro sexo. Si el reparto de los roles masculino-femenino sufre la influencia de la sociedad, la identidad sexual depende del sexo fenotípico y del nacimiento. Michel Kreutzer escribe: “no puede haber género… mas que si hay sexo. No se podría concebir la noción de género en un contexto de reproducción asexuada” (De la notion de genere appliquée au monde animal, en Revue du MAUSS, 1/9/12).

Y cómo la etnología se pone al servicio del militantismo, según nos muestra David L’Épée. Se encuentra de nuevo allí el mito del matriarcado primitivo, polígamo y comunista. Sin embargo, observa L’Epée, los más antiguos de esos autores, y especialmente los de la escuela marxista, no apuntaban a la deconstrucción del sexo y se trataba para ellos, más bien, de cuestionar diversas desigualdades (derechos, salario, etc.). Otras feministas, como Louise Michel o Emma Goldman, han predicado la igualdad entre los sexos en la conservación de las especificidades propias de cada uno. Las feministas de la gender theory piensan, en cambio, que son esas especificidades (discriminantes por definición y en su mayor parte creadas por los hombres) lo que habría que liquidar.

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¿Por qué los sexos?

La reproducción sexuada favorece una variación genética que la reproducción no sexuada no permite. Al favorecer la diversidad, la reproducción sexuada permite eliminar más rápidamente las mutaciones dañinas del stock genético y refuerza la capacidad de los organismos a adaptarse al medio. El sexo es, pues, la condición de la supervivencia de la especie. Pero esto no significa, advierte De Benoist, que tenga como única función la reproducción. La sexualidad humana se distingue de la sexualidad de otras especies superiores por varios rasgos esenciales, y el primero de ellos es la disponibilidad sexual permanente de las mujeres. El placer sexual desempeña entre los humanos un papel más importante que en la mayor parte de otras especies animales. También es un rasgo muy marcado en nuestra especie la importancia determinante de los criterios para la elección de pareja sexual.

¿Acaso no se es un “ser humano” antes de ser “hombre o mujer”? Es lo que sostiene la ideología del género; donde “antes” tiene un sentido temporal. Así, Judith Butler sostiene que el cuerpo es, originalmente, una “materia neutra” –a la manera, recuerda Alain de Benoist, como los teóricos de la Ilustración hacían del espíritu una tabula rasa en el momento del nacimiento. La realidad es que el sexo (XX o XY) se decide desde la fecundación del ovocito por el espermatozoide; es decir, antes de la aparición morfológica de los órganos genitales. El SRY (Sex-determining region of the Y chromosome) determina definitivamente el sexo entre la 6ª y 8ª semana de gestación; los órganos genitales están formados a las 15 semanas de desarrollo embrionario. La testosterona está en relación di recta con la conformación no sólo de esos órganos, sino de los rasgos del rostro y del cuerpo. “No se es humano antes de ser hombre o mujer; la diferencia de los sexos es la diferencia de las diferencias. Funda las otras…”, dice Michel Schneider (La confusion des sexes, 2007). “El espíritu es sexuado, como el cuerpo; tan sexuado como el cuerpo”, sostiene por su parte el neuropsiquiatra Jean-Paul Mialet, agregando: “en la inmensa mayoría de los casos, el sexo del espíritu es el mismo que el del cuerpo” (Sex aequo, 2011). Y Lise Eliot, especialista en neurociencia de la Universidad Rosalind Franklin de la Universidad de Chicago:

“Sí, niños y niñas son diferentes; tienen centros de interés diferentes, umbrales sensoriales diferentes, niveles de actividad diferentes, reacciones emocionales diferentes, capacidades de concentración diferentes y aptitudes intelectuales diferentes” (Cerveau bleu, cerveau rose. Les neurones ont-ils un sexe?, 2011).

Para no anotar una larga serie de diferencias científicamente comprobables, es interesante detenerse en la actitud relativa de hombres y mujeres ante el sexo. Que el hombre sea “más naturalmente polígamo” que la mujer se explica en la perspectiva de la evolución. El “interés procreativo” del hombre le impulsa a tener un gran número de parejas diferentes para maximizar las oportunidades de trasmisión de sus genes, mientras que el de la mujer pasa por establecer con el padre de sus hijos un lazo que garantice su seguridad. En el interés de la conservación de la especie, es sin duda preferible que los machos diseminen sus genes y que las hembras escojan los mejores genes, observa J-P. Mialet. Por ello las mujeres discriminan mucho más en el momento de elegir pareja, lo que aumenta la competencia de los machos para la obtención de hembras.

Deslegitimación de toda forma de autoridad

Un “neofeminismo moralizador y represivo”, en Francia como en otros países, no sólo ha inducido a una hipersensibilidad ante los delitos sexuales (¡Dominique Strauss-Kahn ha sido más criticado por su abuso de una camarera que por haber contribuido al empobrecimiento de millones como director del FMI!), a la feminización de los nombres de funciones (“la presidenta”) o al uso de plurales redundantes (“alumnos y alumnas” y esta perla: “todos y todas”). Ha acompañado en casi todas partes a la modificación del derecho de familia en detrimento de la patria potestad, y en algunas, ya, a la abolición de la trasmisión automática del apellido del padre a sus hijos (Francia, 2004) o incluso a la desaparición de los términos “padre” y “madre” (reemplazadas por “parent 1” y “parent 2” en documentos oficiales ingleses, 2011). La paternidad tiende a ser reemplazada por la “parentalidad” y, de hecho biológico, deviene un juego de roles abierto a todos. Las sociedades se feminizan al mismo tiempo que se infantilizan.

El fin de la función propiamente paternal, provocada por la deslegitimación de todas las formas de autoridad al interior de la familia, tiene un efecto más hondo que la supresión de ciertas “desigualdades” entre los padres. Una sociedad en que el padre no asume más esta función, sea que no quiera, sea que no pueda, es una sociedad que fabrica por millares individuos inmaduros, narcisistas, que no han podido resolver jamás su complejo de Edipo, dice Alain de Benoist. Y Jean-Claude Michéa ha mostrado que esta “reconfiguración antropológica” se ajusta perfectamente a una sociedad capitalista que quiere deslegitimar todas las figuras de la autoridad, a fin de que se generalice ese “nuevo tipo de individuo artificialmente mantenido en la infancia, del que el consumidor compulsivo representa la figura emblemática y cuya adicción al goce inmediato ha llegado a ser el signo distintivo” (Le complexe d’Orphée, 2011). Agrega Michéa: “La civilización liberal es la primera en la historia de la humanidad que tiende a privar al sujeto individual de todos los apoyos simbólicos colectivos necesarios para su humanización y que hace más y más problemática esa separación indispensable de la madre sin el cual no hay autonomía personal concebible”.

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