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ENCUENTRO CON EL DIABLO

Quién es y qué es ese personaje inquietante que llamamos El Diablo? La respuesta a este interrogante seguramente no es fàcil. La teologìa, la literatura, el cine, el folklore, se han ocupado de describirlo y asignarle un lugar en nuestro imaginario. Asì vienen en mente el Dr. Faust de Goethe; el Exorcista, de Blatty; el Infierno, de Dante; la oscura ciudad de Cacodelphia, de Marechal, el Fausto, de Estanislao del Campo; la Serpiente del Génesis y del Apocalipsis; o, mas banalmente el rostro italoamericano de Al Pacino en el film “El abogado del diablo!.
Muchos también son los nombres del diablo: el malo, Satàn, la serpiente, el cabròn, Juan sin ropa, el adversario, el mentiroso, el falsario, y quién sabe cuantos mas…..
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el diablo representado como un cabròn

 

LA CIUDAD DE LAS TERMAS SULFUROSAS
Personalmente senti la curiosidad de ocuparme de él cuando lo encontré en diabòlicas circunstancias.
Unos años atras y por motivos de salud habìa viajado a la ciudad termal de “Acqui Terme”, en el noroeste de Italia. Desde época romana sus aguas calientes de surgente son consideradas terapéuticas y benéficas para todo tipo de traumatismo; para las enfermedades degenerativas de los huesos y para las afecciones del aparato respiratorio.
Uno de los puntos de emergencia de las aguas es “La bollente” (La hirviente) fuente colocada en el centro de la ciudad con aguas a 75° centìgrados y un olor nauseabundo por lo que los vecinos la llaman “La marcia” (La podrida).
Otro punto interesante es el laguito termal situado fuera de la ciudad y al otro lado del rìo Bormida en la zona llamada Baños. Estadistas y militares, entre ellos Napoleòn, enviaron sus soldados maltrechos a restablecerse en estas aguas curativas de las penurias y traumatismos de la guerra. Por eso funcionaron allì hasta hace unos 25 años las Termas militares del ejército italiano.
Termas militares de Acqui a inicios del siglo XX

Termas militares de Acqui a inicios del siglo XX

Después, la guerra transformò sus modos y la economìa pùblica, siempre mas avara, decretò el abandono del complejo hospitalario y termal. Los pedazos mejores se privatizaron para el disfrute de pocos y el resto cayò en un incesante y ruinoso degrado.
_Estas aguas curativas se caracterizan por un elevado contenido sulfùreo que le confieren un caracterìstico olor a descompuesto. Y ya se sabe…el azufre es proprio el elemento del diablo, que se mueve entusiasta entre sus malolientes fumarolas.
ENCUENTRO CON EL MALO
Un dìa me alejé de la piscina termal paseando por sus alrededores. _Era la tarde y la hora en que el sol la cresta dora de los Alpes, -pensaba parafraseando a un poeta (1).  Caminaba por una callejuela que subìa entre edificios abandonados a los que apretaba el bosque umbroso con una vigorosa vegetaciòn de castaños, abetes, encinas, pinos, acacias, enredaderas y helechos. _Cuanta vida que fué, -pensé mirando los muros agrietados, las puertas y ventanas que empezaban a salirse de sus marcos, los tejados que cedìan, los antiguos patios que invadìa la foresta y donde se adivinaban circulando todavìa los fantasmas de tanta humanidad dolida.
La hora crepuscular me hacìa presagiar –y temer- intranquilizadoras presencias en los vanos sombrìos de las ventanas. De repente sentì esa sensaciòn extraña de ser mirado por alguien a quién no podìa ver. Apuré el paso. De improviso surgiò entre las hiedras un muro en ladrillo y piedra que interrumpìa abruptamente la calle. Agitado busqué inmediatamente como superarlo. Pero nada que hacer! Muy alto para saltarlo, la falda empinada de la colina lo barraba a derecha y un barranco amenazaba a izquierda. Inspeccioné el muro con la vista y entonces lo vì. Un personaje burlòn me miraba con un gesto maléfico. Era un diablo esculpido en la pared que custodiaba –pensé- el acceso a algo que seguramente estaba mas allà del muro. Sintiéndome solo y alarmado, no quise permanecer mas tiempo en ese lugar. Le saqué una foto para asegurarme de haberlo visto y que no hubiese sido una ilusiòn; y volvì sobre mis pasos dando las zancadas mas largas que podìa mientras la oscuridad disolvìa el bosque y los edificios en una viscosa tinta negra, fragante de musgos y helechos, coronada en lo alto de estrellas.
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el inesperado diablo que custodiaba el muro

 

AVERIGUACIONES SOBRE “EL MALO”
Qué significado podìa tener ese diablo burlòn al final de una calle sin salida? -me pregunté a la mañana siguiente aguijoneado por el interés de la razòn que habìa logrado renacer con el sol sobre las cenizas del temor nocturno. Entonces me puse a averiguar la milenaria historia del “malo”.
Si es cierto que los pensamientos se traducen con palabras, entonces examinando la evoluciòn del “étimo”, es decir de las formas mas antiguas de la palabra, podremos entender las mutaciones del nombre diablo.
Todos coinciden en que proviene del griego “dià – ballò”; es decir el que se “inter – pone”; el que “divide”(2). Ahora nos queda clara la famosa frase “Divide et impera” o sea dividir para reinar, que usaron todas las potencias de la historia, en una verdadera concepciòn diabòlica.
Sin embargo, y segùn un solo herético autor(3), existirìa un étimo aùn mucho mas arcaico escondido en el prefijo “di”, comùn a Di-os y al di-ablo. Qué significa esto? Que la humanidad de tiempos remotos concebìa el bien y el mal como dos principios opuestos pero complementarios; cual dos amantes que se persiguen incesantemente estimulando uno el interés del otro. Como en el Yi-ing y el Yi-ang del Taoìsmo(4).
cupidoesique
Sòlo mas recientemente concebimos una absoluta e irreconciliabile separaciòn de ambos términos consagrando la enajenaciòn esquizofrénica de nuestro tiempo. Y hoy estamos divididos (dià-ballò) del mundo natural que destruìmos con nuestra acciòn frenética. Pero también divididos (dià-ballò) unos hombres de los otros, por motivos sociales, étnicos, religiosos, nacionales, politicos, econòmicos, etc. en una fractura que se profundiza hasta llegar al mìnimo elemento, al àtomo social: el individuo.
Observando el mundo convulso, contaminado, doliente, de nuestros dìas; infernal en definitiva, podemos afirmar que el diablo habita en nosotros porque la divisiòn llegò hasta la profundidad de nuestras conciencias; al punto de que hay alguien que no conocemos dentro de nosotros mismos(5).

24-07 luca signorelli - autoritratto da diavolo

LA BEFA FINAL DEL “MALO”
Al cabo de mis reflexiones y vivencias sentì que me envolvìa una sensaciòn de bienestar. Una luz se abrìa paso en mi intelecto. Comprendì que habìa comprendido. Ese personaje diabòlico, burlòn e irònico, al final de un camino sin salida, no podìa que befarse de la contradicciòn absurda de nuestro tiempo. Un tiempo que creò un hospital termal para reparar los cuerpos que malogrò en la guerra;  un tiempo que crea escuelas para apagar el espìritu creativo de los niños; trabajos para encadenar las personas a una rutina infinita y sin sentido; manicomios para contener los neuròticos que produce dìa a dìa; lugares de culto para instigar al odio; càrceles para reprimir los pobres que multiplica y que induce al crimen con una publicidad mentirosa y hedonista; aparatos civiles y militares de seguridad que concluyen aniquilando al hombre;  y sistemas siempre mas complejos de comunicaciòn… para incomunicarnos.

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Si existe el diablo, no puede existir en ningun otro lugar que en la intimidad de nuestras conciencias. Al Infierno lo creamos cuando perdemos el recto camino(6). Y lo evitamos con la orientaciòn conforme a conciencia de nuestras propias acciones. Seràn siempre numerosas las sugestiones o peor, las imposiciones del falsario. Pero tenemos que estar seguros que en el fondo de nosotros mismos, en ese lugar ìntimo que algunos llaman alma, tendremos siempre clara y a nuestro alcance la respuesta justa; porque “la deformidad del mal no podrà disminuir nunca la belleza del Universo”(7).-

 

NOTAS:

(1) Esteban Echeverrìa “La Cautiva” .-
(2) diablo s. m. [del lat. tardo, ecles., diabŏlus, gr. διάβολος, prop. «calumniador» (der. de διαβάλλω «poner a través, calumniar,dividir»). En Enciclopedia italiana Treccani.-
(3) Marco Antonio Canini, Venezia, 1822-1891, filòlogo, escritor y patriota italiano. Sostiene esta hipòtesis en su “Etimològico dei vocaboli italiani di origine ellenica” Torino, 1882.-
(4) Taoismo y Tao
Segùn el pensamiento taoìsta existe una armonìa universal que relaciona y une todos los aspectos del cosmos: la tierra, el hombre y el cielo.
El Taoìsmo se funda sobre el principio del Tao, que puede ser definido comol la fuerza vital que ha dado orìgen a todo, y que fluye incesantemente cambiando siempre, y a la vez quedando siempre igual a sì misma. Asociada al Tao està la concepciòn del Ying y el Yang.
Ying y Yang
Yin y Yang son opuestos complementarios entre sì; relativos (en el sentido que se puede ser Yang en un cierto aspecto y Ying en otro); y no antitéticos, tanto que en la plenitud de uno està implìcito el orìgen del otro. El alternarse de ambos determina todas las cosas.
Ying y  yang son los dos principios que mantienen el orden natural del Tao. Ying es el principio femenino, pasivo y oscuro; Yang es masculino, activo y luminoso.
El simbolo del Tao
El simbolo del Tao està formado por dos espirales, una que se enrolla y otra que se desenrolla a partir del mismo centro. Las dos espirales representan la caìda y el ascenso de los aspectos opuestos de cada energìa del cosmos. El sìmbolo, entonces, es una simetrìa rotatoria cìclica. La espiral blanca termina donde inicia la espiral negra. Esta se enrolla y aumenta hasta un punto màximo; pero después manifiesta en sì misma el inicio de su tendencia opuesta (puntito negro),  el que justamente a partir de este momento se despliega. También este aspecto alcanza un màximo hasta que se manifiesta la tendencia opuesta (puntito blanco) que se desarrolla de modo que el ciclo continùa incesantemente.
Dicho ciclo unifica en la mònada Universo todas las energìas del cosmos en sus aspectos opuestos haciéndolas complementarias.
(5) Se hace referencia a “Hay alguien a quién no conocemos dentro de nosotros mismos” Frase de Carl G. Jung.-
(6) Se hace referencia al 1er verseto del canto 1 de la Divina Comedia de Dante.
“En medio del camino de nuestra vida
me encontré en una selva oscura,
porque la recta vìa habìa perdido.”
Clara referencia simbòlica al momento en que cada hombre en esta vida està llamado a cumplir un recorrido de redenciòn y de purificaciòn moral; y del que se puede extraviar a causa de no discernir correctamente (la selva oscura).-
(7) Vincenzo de Beauvais “Speculum Majus, 27.-
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