El unico modo

para atreverse a cambiar el mundo

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“EL SISTEMA NOS QUIERE DISOLVER”

Entrevista de Alain de Benoist a Lucien Cerise

El caos no es el mayor enemigo de las clases dominantes. El caos se ha convertido en la estrategia privilegiada por el sistema. Esta es la tesis desarrollada por Lucien Cerise, ensayista proveniente de la extrema izquierda y autor señalado de un ensayo, Gouverner par le chaos [Gobernar por el caos], que describe la orquestación racional y metódica de esta guerra de todos contra todos.

Alain de BenoistDespués de los estudios en el dominio de las ciencias sociales, en particular la comunicación y la semiótica, usted publicó en 2010, en Max Milo, un libro que no tenía firma: Gouverner par le chaos (del que una nueva edición debe aparecer estos días). El mismo está consagrado fundamentalmente a la aplicación de una serie de técnicas propias de la “ingeniería social”. ¿Qué entiende usted por eso? ¿Gobernar por el caos es el nuevo nombre del Sistema? ¿Qué lo diferencia de las antiguas teorías de la vigilancia, de Jeremy Bentham a Michel Foucault?

Lucien Cerise – En primer lugar, preciso que yo no inventé nada. La noción de ingeniería social aparece en el siglo XX de la pluma de investigadores anglosajones versados en las ciencias de la gestión (management, marketing, cibernética, sistémica, psicología del comportamiento), para designar un enfoque mecanicista y constructivista de la sociedad, y sobre todo orientado hacia la transformación de algo dado, como en la ingeniería genética, la construcción y las finanzas. Luego, la ingeniería social experimenta un segundo impulso venido de los círculos de la piratería informática en 2002, cuando el famoso hacker Kevin Mitnick le dedica un libro, modificando un poco la noción por la insistencia en el sigilo o la invisibilidad. Yo llego en tercer lugar para hacer la síntesis de las dos oleadas que me precedieron, explicitar la continuidad de la una a la otra y unificar el concepto.

Propongo pues la siguiente definición: la ingeniería social es la modificación planificada, sostenible y solapada del comportamiento. Se trata de transformar definitivamente la naturaleza de un ser social, individuo o grupo, y no solamente de manipularlo puntualmente. Para lograr esto, la mayor parte de las veces hay que piratear al ser social en cuestión, es decir, modificarlo sin su consentimiento informado, subliminalmente, solapadamente, de modo que él no sea consciente de la transformación. En efecto, la mayoría de los seres sociales se han adaptado a su medio ambiente como resultado de una evolución lenta y natural. Por lo tanto, no sienten ninguna necesidad de ver sus prácticas y valores modificados artificial y definitivamente desde el exterior por una injerencia exterior. Tan pronto como él siente que se le quiere hacer cambiar a la fuerza y ​​contra su naturaleza, el ser social se pone a la defensiva y su nivel de vigilancia aumenta; para eludir estos mecanismos de autodefensa y engañarlos, se debe pasar por la puerta de atrás, tomar una backdoor [1], y luego lanzar un anzuelo, hacer un phishing [2] en la jerga informática de la piratería. En todos los casos, el pirata no debe ser visto. La base del hacking es la disociación del par “ver” y “ser visto”. Piratear un cerebro, realizar una infiltración cognitiva, significa que yo veo las ideas a cambiar, pero sin ser visto mientras las veo. Esta estructura asimétrica de la percepción y de la recopilación de información es la del Panóptico estudiado por Bentham y Foucault, cuyas teorías de la vigilancia pueden ser consideradas como proto-teorías de piratería social. Estos autores expusieron bien esta nueva forma de control social ejercido por una instancia que lo ve todo, pero que uno no ve, de tal manera que uno ni siquiera sabe que existe. Esta invisibilidad del poder contemporáneo lo distingue de la figura tradicional del poder patriarcal y fálico que, a contrario, existe en la total visibilidad y en la simetría “ver” y “ser visto”.

Además, la ingeniería social no se limita a la vigilancia solapada y al robo de contenidos, sino que también procede a la transformación furtiva de la naturaleza de aquello que está vigilando. Sin embargo, se constata que la utilización de esta transformación es la mayoría de las veces hostil al ser social pirateado y apunta a su destrucción. ¿Cómo destruir solapadamente? Aumentando las contradicciones internas del sistema atacado mediante la triangulación de un conflicto entre dos de sus partes. Esta es la orquestación racional y metódica de la guerra de todos contra todos, el gobierno por el caos, expresión que encontré para calificar el ambiente general del Sistema.

AdBEl capitalismo globalizado está en el centro de sus comentarios. Desde el siglo XVIII – afirma – el mismo funciona en el registro de la “destrucción creadora” y de la “demolición controlada”. Hoy es el mayor beneficiario de la manipulación de la opinión pública destinada a lograr el pleno consentimiento de las masas. ¿Para ir dónde?

LC – Lo que anima el capitalismo es una visión del mundo cabalística y numerológica, la gematría [3], donde la totalidad de la existencia puede ser reducida a números. Aquí, la sustancia del mundo es cuantitativa, las matemáticas son el lenguaje de Dios y los valores numéricos superan los valores éticos. Es el gran mercado cósmico, donde todo se vende y se compra, y donde usted es completamente reducible a su cuenta bancaria. Los medios cabalistas neoyorquinos de Wall Street, que Darren Aronofsky pone en escena en su primera película llamada Pi (del número 3,14) [4], estos medios ven una continuidad perfecta entre su mística y el capitalismo financiero más inmundo. Para ellos, la especulación bursátil es una forma de oración. El presidente de Goldman Sachs llegó a decir un día que los banqueros estaban haciendo la obra de Dios. En cuanto a Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), se dedica a “recortes numerológicos” y habla del “Magic 7” en conferencias públicas y en platós de televisión donde también se refiere a un “reset” de la economía mundial, una reinicialización, un reinicio desde cero. Esta asociación del esoterismo y de la robótica también aparece en Norbert Wiener, el matemático fundador de la cibernética, que publicó en 1964 God & Golem, Inc. [5], con el subtítulo: “Un comentario de ciertos puntos en los que la cibernética choca con la religión”.

La oligarquía capitalista necesita un suplemento del alma, que va a buscar en este espiritualismo numérico que suprime las diferencias cualitativas para dejar subsistir sólo las diferencias cuantitativas. La Cábala consiste en adoptar el punto de vista de Dios, es decir, situado antes de las diferencias. Realizar este punto de vista divino en el mundo consiste en destruir el mundo dado y sus diferencias naturales para volver a la “sopa primordial” indiferenciada, el caos informe y primitivo, que es una masa plástica de modelar hecha de cifras. Es entonces lícito reconstruir el mundo sobre nuevas bases y nuevas diferenciaciones. Esta combinación tecno científica infinita impuso el fórceps, lo que Heidegger llama el Gestell [6], al que Peter Sloterdijk opuso el Gewächs, concepto ilustrado por el crecimiento de las plantas, proceso lento y discreto, pero natural y equilibrado.

En el mundo del Gestell, las formas sólidas se licuan, de forma que mezcla sus sustancias y luego las re-solidifica según una nueva síntesis y un nuevo plan. La máxima hermética “Disolver y coagular” resume bien esta gran obra de ingeniería mundial: reiniciar la Creación, hacer un reset ontológico global, recomenzar todo desde cero. Esta destrucción creadora del mundo supone una demolición controlada y racional, a fin de no ser destruido en el proceso. Hay que encontrar la distancia adecuada. Cuando dinamitamos los cimientos de un edificio,  se tiene cuidado de no ser dinamitado uno mismo, el principio de la prueba de impacto en el retorno y del cálculo de contragolpe (efecto de retroceso en balística). ¿Por qué la Cábala persigue este programa de tabla rasa global? Porque el dinero no está en el origen del mundo. Por tanto, hay que destruir este mundo cuyo origen no debe nada al Capital para reemplazarlo por un mundo que deberá su origen al Capital. El dinero debe convertirse en el origen del mundo. En tiempos normales la cima del Capital no es la cima de la Creación, debido a que todavía debe someterse a lo Real, o a Dios. Pero después del reinicio global, una nueva jerarquía emerge. El Nuevo Orden Mundial es cuando el dinero lo decide todo, ya que se ha convertido en el origen de todo después de haber destruido el mundo dado naturalmente. De un mundo dado, pasamos a un mundo producido. ¿Producido por quién? Por la cima de la pirámide del Capital, que se convierte entonces en la cima de la pirámide de la Creación. El propietario del Capital se vuelve divino, es el productor demiúrgico del mundo. El dinero que maneja el mundo no basta, debe “hacer” el mundo totalmente, crearlo, producirlo desde el origen, por lo tanto definir la sustancia, la esencia, la naturaleza. Cuando absorbemos este pensamiento para comprenderlo desde el interior, se siente que la energía que lo anima es el odio. No hace falta decir que es la ideología más peligrosa de todos los tiempos.

AdB¿Cuál es el tipo de hombre que se quiere promover cuando se trata de cambiar el comportamiento humano mediante la producción intencionada de la imprecisión identitaria? ¿La psiquiatría y el psicoanálisis tienen algo que decir sobre esto?

LC – De hecho, no se busca promover un tipo de hombre. Lo que se pretende es el fin de lo humano, por lo tanto lo post-humano, lo transhumano, etc. La imprecisión identitaria viene de que las diferencias son atacadas en favor de una mezcolanza generalizada, un tipo de hiper mestizaje cabalístico mucho más allá de razas y culturas. Ninguna diferencia debe existir, como lo estipula la teoría de género para los sexos e, incluso más allá, el anti-especismo y el veganismo, que niegan una diferencia sustancial entre los humanos y las otras especies para prepararnos para el mestizaje entre los seres humanos y los animales, las “quimeras” genéticas que pronto saldrán de los laboratorios. Un paso más allá son los juristas y los abogados (Alain Bensoussan, Anthony Bem) que trabajan sobre el derecho de los robots, para dar personalidad jurídica a las máquinas y abolir así la distinción entre vivos y no vivos. Los identitarios no siempre entienden que la Gran sustitución [7] no es la de una raza o la de una cultura por otra, sino la de los seres humanos por las máquinas. Por ejemplo, he visto en una página de Facebook expresarse en estos términos a un defensor de la ecología profunda (deep ecology), rama de la ultra-izquierda patrocinada por fundaciones estadounidenses: “El ser humano es tan malo para la naturaleza que tal vez valdría más confiar la gestión de los recursos de la tierra a una inteligencia artificial“. Razonamiento que reproduce “la voz de su amo”, la de la cibernética social de Wiener, que quería confiar la organización de las sociedades humanas a los ordenadores, o la del Club de Roma y sus programas de decrecimiento demográfico.

En este punto, largamos las amarras del principio de realidad para entrar en un estado donde todos los límites han caído, induciendo una interpenetración del interior y del exterior, una confusión entre el Yo y el Otro y una imprecisión identitaria global donde las formas fijas desaparecen en beneficio de flujos numéricos en recomposición constante. Clínicamente, hablamos de un trastorno psicótico que se instala, una bouffée delirante crónica. De hecho, la psiquiatría y el psicoanálisis muestran que la salud mental necesita tener una percepción estable de los límites identitarios, con una clara demarcación del interior, Yo, y del exterior, el Otro. La fluidez, el estado líquido e incluso gaseoso, no son viables cuando se trata de definir una identidad viva, que escapa a la disolución, la precariedad y el caos. Todo el mundo necesita saber quién es, simplemente, lo que requiere una cierta permanencia y fijeza. Si yo soy un hombre, no soy una mujer; si soy el padre, no soy el niño, y viceversa. Este esquema a cuatro espacios distintos articulados por conectores booleanos “y/o” es el complejo de Edipo de Freud y Lacan, es decir, la matriz identitaria universal impuesta por el logos, la cuadrícula lógica, política, legalista y lingüística del Padre, quien nos arranca del ethnos, del mundo carnal, pre-político, fusionado y cambiante de la Madre.

AdB¿Podemos decir que la derecha liberal y la izquierda libertaria aspiran, la una y la otra, a promover la entropía? ¿Qué es lo que las aproxima fundamentalmente?

LC – Lo que identifica definitivamente a la derecha liberal y a la izquierda libertaria es que ambas trabajan para abrir los sistemas al máximo hasta su disolución entrópica y su muerte. Para entender bien la política, podemos traducirla en términos de cibernética y sistémica. La división fundadora en estas disciplinas se sitúa entre el sistema abierto y el sistema cerrado. Para mantener su estructura en el tiempo, un sistema necesita el intercambio de información con su entorno, por lo tanto ser abierto, pero también necesita del cierre, si no se disuelve en este entorno. La apertura alimenta, el cierre protege. Son el cierre completo y la apertura total lo que aumenta la entropía de los sistemas. En contraste, el buen equilibrio entre una semi-apertura y un semi-cierre aumenta la negantropía [8] y la organización, lo que es el principio de las “estructuras disipativas” observadas por Prigogine ya en la materia inanimada. Este justo medio en el control y la selección de los flujos entrantes y salientes es la condición para una buena gestión energética y de la información. Así es como un sistema conserva su estructura, su identidad, su forma típica y perdura. En la geopolítica, a esto se le llama las fronteras y los principios westfalianos. En biología, es la piel, la membrana epidérmica, necesaria para la integridad del ser vivo. En la psicología o en la ecología, hablamos de límites identitarios y comportamentales a interiorizar para no desarrollar una patología. Hay pues que relanzar la idea de un “cierre positivo”, lo que hará aullar a todos los liberales-libertarios que juran por la apertura completa a los cuatro vientos y nos ordenan abrirnos siempre más al mundo, al Otro, a los romaníes, a las minorías, a los capitales extranjeros, a la competencia… Su táctica es maligna, porque es más fácil destruir un sistema abriéndolo por completo que cerrándolo totalmente. La apertura levanta las defensas del sistema, pero posee una connotación positiva que logra hacer de este debilitamiento algo atractivo, siendo el cierre más difícil de justificar moralmente. Pero debemos quitarnos los complejos sobre estas cuestiones y saber atacar el imperativo morboso de la apertura total de la derecha liberal y de la izquierda libertaria, porque no hay vida sin cierre y proteccionismo en un momento u otro.

AdB¿Qué representa a sus ojos internet? ¿Un nuevo espacio de libertad o un nuevo método de vigilancia encubierta?

LC – Durante una época, yo era completamente refractario a Internet, apoyado en una posición neo-ludita un poco primaria. Hoy creo que es salvador. El Pentágono considera Internet como parte del campo de guerra (war domain). Así es como hay que verlo. En efecto, es una herramienta de vigilancia encubierta, pero en ambas direcciones. Los servicios de inteligencia pueden espiarnos, pero a cambio también nosotros podemos hacerlo, y sin necesidad de ser un genio de la informática. De hecho, con una conexión a Internet y un buen método de búsqueda por palabras clave, cualquiera puede estar mejor informado que un jefe de Estado. El número de informaciones hoy en fuentes abiertas es increíble, basta con saber buscar. Operaciones clandestinas importantes, como los ataques terroristas bajo bandera falsa o los golpes de estado disfrazados de revolución popular (Libia, Siria, Ucrania), que antes engañaban a todo el mundo, hoy son desmontadas en directo. Por ejemplo, un memorando de la CIA filtrado por WikiLeaks mostró que el Presidente de Ucrania desde el golpe de Estado, Petro Poroshenko, trabajaba para los EEUU por lo menos desde 2006 (calificado como insider). Por lo tanto, Internet es un espacio de libertad y de democracia, ya que restablece la simetría de la información entre el poder y el pueblo.

AdBNo sería difícil hacer una interpretación conspiracionista de sus comentarios. Esto plantea el problema de la eficacia real de la ingeniería social, y también el de sus límites. ¿Qué podemos atribuirle con certeza? ¿Qué es lo que se le escapa?

LC – Las conspiraciones que salpican la Historia del Mundo obedecen todas a los métodos de información [inteligencia] profesionales, que se resumen así: disociación del par ver/ser visto y asimetría de la percepción y de la información. Estos métodos son aplicados en la seguridad de sistemas (vigilancia, piratería), en la inteligencia económica, la guerra cognitiva, las técnicas de influencia, el soft power, la consultoría de gestión, el marketing, los medios de comunicación, la política, etc. Mi lema es “Democratizar la cultura de la información”, porque tan pronto como uno se familiariza con este marco conceptual y sus métodos de trabajo, estos adquieren relieve en la vida diaria y nos saltan a la vista. Podemos entonces distinguir lo que está pirateado de lo que no lo está y protegernos contra los intentos de infiltración cognitiva (neuro-piratería).

Dos profesores universitarios estadounidenses, Cass Sunstein y Adrian Vermeule R., publicaron en 2008 un artículo titulado Conspiracy Theories : Causes and Cures [“Teorías de la conspiración: causas y soluciones”] recomendando trabajar la infiltración cognitiva de los medios conspiracionistas a fin de neutralizarlos. Los anti-conspiracionistas conspiran por lo tanto ellos mismos, y a veces abiertamente, como H.G. Wells tituló su libro The Open Conspiracy: Blueprints for a World Revolution [“La conspiración abierta: planes detallados para una revolución mundial”]. Las operaciones de infiltración cognitiva de masas mejor documentadas son aquellas que utilizan la sensibilidad identitaria. Desde hace décadas, los grandes servicios de inteligencia anglosajones emplean a antropólogos, etnólogos, sociólogos, psicólogos, historiadores para elaborar culturalmente anzuelos narrativos adaptados a las mitologías identitarias culturales de los pueblos que quieren piratear y controlar. La ingeniería social es en cierto modo la metodología raíz de la información, que expone cómo piratear un ser social (Ucrania, el Islam) después de haber dibujado el modelo detallado, el blueprint, la maqueta 2D. Podemos por lo tanto atribuir a este método los fenómenos de piratería comportamental, que son legión en nuestro tiempo, pero que no podemos discernir caso por caso, así como los efectos sociales de cosificación inducidos por el trabajo de modelización esquemática de los comportamientos a piratear. Lo que escapa a la ingeniería social es dado forma ahí. Sin esto, tomamos por espontáneos fenómenos y acontecimientos que fueron en realidad orquestados, puestos en escena, provocados, hechos construidos de manera completamente artificial: crisis económicas, guerras, golpes de estado disfrazados de revoluciones… ¿No habló Camille Desmoulins en 1793 de “maquinistas” de la Revolución?

AdBEl sistema – declaró usted – “es todo lo que causa el desorden, la anomia, la entropía. El sistema busca disolvernos y desestructurarnos. Por lo tanto, resistir significa coaular, reestructurar, reordenar“. ¿Puede haber una ingeniería social positiva?

LC – En este momento pienso en una ingeniería social positiva, que abrevio como IS+, para distinguirla de una IS-. En términos de sistémica, es el combate de la homeostasis contra el desequilibrio. Si las palabras clave de la IS- son desorden, anomia, entropía, desestabilización y producción de caos controlado, entonces las de la IS+ serán orden, regulación, negantropía y estabilidad. La negantropía en política, la IS +, se resume en una palabra: “cuidar”. Aquí, me dejo inspirar de buena gana por la teoría del cuidado, del inglés to take care, fundada por Carol Gilligan. En mi opinión, todo está aquí en política, en el “cuidado”, particularmente del país en el que se vive, lo que se llama también nacionalismo, soberanismo, patriotismo. De hecho, el individuo es una abstracción en el plano político, sólo los colectivos, las redes, las organizaciones pueden algo. El individuo existe sólo en las relaciones, en los vínculos. La IS- es un trabajo entrópico del vínculo social para disolver. La IS+ es un trabajo negantrópico del vínculo social para coagular. Ahora bien ¿cuál es la buena medida de coagulación del vínculo social? Sin lugar a dudas, la del Estado-nación, que ahora es la forma óptima de organización colectiva anticapitalista.

Entrevista publicada originalmente en la revista Éléments nº 153 (octubre-diciembre 2014).

(Traducción de Página Transversal).

Fuente: Égalité et Réconciliation.

Notas de la traducción:

[1] En informática: Puerta trasera.

[2] En informática, suplantación de identidad.

[3] Gematría: método y una metátesis (alternación del orden de las letras en una palabra) que depende del hecho de que cada carácter hebreo tiene un valor numérico.

[4] Darren AranofskyPi, fe en el caos en España.

[5] Dios y Golem, S.A., en su edición española (pdf).

[6] Sobre el Gestell: Heidegger, Martin La pregunta por la técnica (pdf).

[7] La “Gran sustitución”, expresión derivada de Le Grand Remplacement, obra del escritor y poeta francés Renaud Camus, una de las voces más escuchadas de la comunidad homosexual en los años 80/90 y políticamente situado en las cercanías del Frente Nacional, en la que ataca la inmigración masiva, fenómeno calificado por él de invasión y colonización. “La Gran sustitución” haría referencia al proceso de sustitución del pueblo francés (y, en general, del europeo), por pueblos extranjeros y al cambio de civilización que se derivaría de ello, con la complicidad de las élites políticas, financieras y mediáticas.

[8] Negantropía o neguentropía, también llamada entropía negativa o sintropía, de un sistema vivo, es la entropía que el sistema exporta para mantener su entropía baja; se encuentra en la intersección de la entropía y la vida. Para compensar el proceso de degradación sistémica a lo largo del tiempo, algunos sistemas abiertos consiguen compensar su entropía natural con aportaciones de subsistemas con los que se relacionan. Si en un sistema cerrado el proceso entrópico no puede detenerse por sí solo, en un sistema abierto, la neguentropía sería una resistencia sustentada en subsistemas vinculados que reequilibran el sistema entrópico.

EL FIN DE LA ESCUELA: ADIOS MAESTRO ADIOS

O de como un “Ipod” sustituirà a la escuela; un “avatar” reemplazarà al docente; y el alumno se transmutarà gradualmente en un ser virtual.

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Pronto sucederá que los estudiantes dejarán de tener un profesor humano. En Holanda abrirán 11 colegios “Steve Jobs” basados en iPads.
En Argentina mientras sigan pagando sueldos de hambre a los trabajadores alguna vez nos quedaremos sin profesores, pero en Holanda directamente están comenzando a reemplazarlos por tabletas informáticas: iPads.
Nueve años atrás esto fue pronosticado por el hacker argentino Diego Saravia, quien antes de que se implementara en nuestro país el Plan Conectar Igualdad, olfateó que el proyecto disparador de toda esta invasión informática en las aulas (OLPC) pretendía quitar poder a los profesores y, en última instancia, eliminar la escuela:
“Cada vez me suena más en mi cabeza que el ‘plan MIT’ de la OLPC tiene por detras ‘un proyecto educativo’, sería un proyecto de autoaprendizaje, es decir, generar un mecanismo de “educación”, sin maestros, donde los niños pobres aprendan sol0s usando las TIC. Alguien tiene opiniones, documentos o conocimiento sobre esto.? Asi se terminaría definitivamente con el modelo de ESCUELA y se lo reemplazarìa por una escolaridad virtual.”
En nuestro país hay un gran desarrollo sindical producto de varias décadas de luchas docentes para mejorar la calidad de vida de los trabajadores, sin embargo los docentes podrían desaparecer de un plumazo si las condiciones políticas básicas estuvieran dadas, tal como durante el menemismo desapareció gran parte del movimiento obrero industrial.
Volviendo a Holanda, “Der Spiegel” nos cuenta que las clases se darán por medio de softwares que incorporan animaciones y juegos para que los “alumnos” (“sin luz”) estén más cómodos y más motivados. Yo me pregunto: ¿Es la comodidad un valor social positivo? ¿O acaso se acerca al conformismo? ¿Qué cosa buena puede surgir de la comodidad?
Claro ¿cómo podría tener impaciencia un software? No tendría sentido. Luego, existen detalles por los cuales los padres tendrán cierta participación, cada seis semanas harán una conferencia virtual por Skype (¡ojo que verse en vivo, es pecado!) con los profesores que queden aún en pie y con los administradores para decidir cuáles serán los siguientes objetivos a lograr y qué camino deberá tomar la educación de sus hijos. En determinados casos excepcionales, un profesor dirigirá una clase grupal.
El tema de las tabletas informáticas viene ligado a la idea de un colegio que “nunca cierra” (salvo en navidad y año nuevo), está abierto desde las 7:30 a las 18:30 en un esquema por el cual los estudiantes deben permanecer entre las 10:30 y las 15hs, pero pueden entrar y salir en cualquier otro momento mientras las puertas del colegio estén abiertas. También, claro está, continuarán realizando tareas en casa.
Dicen que es positivo el hecho de que los padres deberán estar más atentos sobre lo que los hijos aprenden dado que no habrá un profesor que los obligue a hacer algo, así es que los chicos podrán elegir qué clase les llama más la atención y, si se cansan, nadie los retará por jugar Angry Birds de vez en cuando.
Pero detrás de todo este optimismo innovador pro-informático se esconden algunas oscuridades que pueden pasar desapercibidas, por ejemplo, las tabletas iPads funcionan mayormente con software privado y en base a un esquema de negocio, con lo cual los usuarios no tienen casi control sobre los mismas, de hecho se transforman en consumidores de un producto de una empresa, una marca, una ideología. No deja de ser una forma de esclavitud ideológica, uno debería cuestionarse ¿y por qué tienen que aprender con tabletas? ¿No sería mejor aprender con una gran biblioteca actualizada, algunas computadoras desparramadas por ahí con software libre, y algunos profesores que enseñen con amor y pasión las temáticas que más les interesan?
Probablemente esta gente tenga razón al decir que el clásico profesor de tiza y pizarrón está preparando a los chicos para un mundo que ya no existe, pero endiosar un sistema informático por encima de tantas otras riquezas que supone un proceso educativo parece, al menos, producto de mentes faltas de luz.
Si tenemos en cuenta que Internet está bajo el control del gobierno de los EEUU, estamos a un paso de decir que los colegios de cualquier país que basen su educación en la informática estarán de algún modo bajo el control del mismo gobierno, más aún si el software utilizado es privativo y no libre.

FUENTE: http://www.tribunahacker.com.ar/2015/04/en-holanda-reemplazan-docentes-con-ipads/

PARA COMPLETAR LA INFORMACION:

http://noticias.universia.es/vida-universitaria/noticia/2013/08/29/1045530/inauguran-escuelas-steve-jobs.html

http://www.conexionbrando.com/1652551

ATRAPADO Y SIN SALIDA

ATRAPADO Y SIN SALIDA O PRISIONERO EN LA TELARAŇA DEL SISTEMA

“Los hombres no son islas” (T. Merton)

Nicholson

 
Cuando en los setenta, con pujante juventud y desbocada inexperiencia militábamos por esa cosa imprecisa pero seguramente buena que llamábamos revolución, nos referíamos siempre y por oposición, a otra cosa nebulosa y mala, no muy bien definida, que llamábamos: el sistema. Pero mas allá de ser el culpable de todos los males, qué era ?, como funcionaba ?, el maldito sistema. Eso no nos quedaba demasiado claro.

Hoy, después de tantas derrotas en este duro oficio de vivir y porque sigue insistiendo en el fondo de nosotros mismos una débil llamita de rebelión, logramos ver, quizás un poquito mas claro, que es esta cosa aborrecible, este mal absoluto, que llamamos sistema..

El sistema no es otra cosa que una gran telaraña de complicidades.
Los hombres de mi generación, criados en suburbios que concluían donde iniciaba el monte, habrán visto mas de una vez las gigantescas y profusas telas que tejían las arañas entre las abras. Algunos “mitaì” (chico en guaraní) sostenian que llegaban a atrapar los pàjaros. Lo cierto es que cuando caia un alguacil, una libélula, una mariposa o una mosca, la gran red vivraba como la terrible cuerda de un instrumento de muerte.

Muy parecido a esas telarañas funciona nuestro aborrecido sistema. Cuando el ejercito israelí -que no mata por error sino por horror- como diría Galeano, asesina un civil en Gaza, la telaraña mundial tiembla y aun si para los que están mas lejos la onda llega débil, sin embargo llega. También cuando en algún lugar desamparado del Chaco o del planeta un niño muere por injusticia o por indiferencia que son sinónimos igualmente homicidas, la tela tiembla.

Pero seamos todavía un poquito mas concretos y revelemos, ademas, el rostro horroroso y cínico del sistema.
Hace pocos días, un amigo virtual, me posteo una info sobre los aviones israelíes obsoletos que compró Argentina para su Fuerza Aérea. La cosa me llenó de curiosidad y como hoy, mas que nunca, el uso de la tecnología depende de lo que nuestra propia brújula interior disponga, empecé a juntar informaciones y entonces miren lo que vino afuera:

-En los primeros días de Julio (en plena ofensiva sobre los palestinos de Gaza) Italia entregó a Israel los 2 primeros aviones Aermacchi M-346 de una serie de 30. Se trata de caza-bombarderos de ultima generación) que servirán a consolidar el poder de las escuadrillas con la estrella de Siòn llamadas Lavi (Leones).
-Los Aermacchi son fabricados por el grupo industrial italiano Finmeccanica ( a la vanguardia en helicópteros, aviones, minas y otras simpáticas tecnologías de exterminio.
-El accionista principal de Finmeccanica es el Ministerio de las Finanzas italiano. Eso significa que el dinero de todos los contribuyentes, incluido el que esto escribe, va a incrementar el capital de una industria bélica de vanguardia especializada en genocidios como el de los palestinos (entre otros).
-El segundo accionista en importancia de Finmeccanica son las fundaciones bancarias ( sistema de cajitas chinas donde se celan intereses económicos que incluyen al Vaticano)
– Argentina, a su vez, compra la chatarra obsoleta israelita y con ello subsidia la industria armamentística.
-En fin, Israel venderá a Italia, a cambio de los M-346, una escuadrilla de drones de propia fabricación que contribuirán seguramente en el desarrollo de la guerra secreta, climática, ambiental y de control psicológico en acto..

Han visto hermanos, toda esta intrincada maravilla de intereses monstruosos que si yo fuera un místico no dudaría en llamar “diabólica” es El Sistema. Y ahora, si el tema les interesa, investiguen por ustedes mismos que es el modo mas idóneo para obtener conocimiento para poder romper …con el sistema.-

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LA PERTENENCIA…

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Esta es la traducción del texto de: “L’appartenenza”del cantautor Giorgio Gaber (1939 – 2003), que hemos realizado tratando de respetar al máximo el espíritu del original italiano.
“Appartenenza” se puede traducir como pertenencia y significa formar parte de un grupo comprometiéndose con cuerpo y alma en la realización de sus objetivos, de un proyecto común; pero sobre todo adhiriendo a sus ideales. Se puede asociar a camaradería, compañerismo, espíritu de grupo o de cuerpo, sentirse parte, inclusión, etc.  Es decir, todas las experiencias comunes a aquellos grupos de personas que comparten situaciones de vida, peligros y también sueños.
La sensación de pertenecer a estos conjuntos permite que el individuo se sienta acompañado por otros hombres que son sus pares y por eso ayuda a desarrollar su identidad, ya que se reconoce y se presenta ante el resto de la sociedad como parte de un grupo y no como un individuo aislado.
La pertenencia es cada vez mas un sentimiento extraño al hombre contemporáneo que puede ser agredido mas eficazmente por el sistema a causa de su aislamiento, individualismo y atomizaciòn social.

La pertenencia
no es el esfuerzo educado de estar juntos
no es el estímulo de un normal quererse
La pertenencia es sentir a los otros dentro de sí

La pertenencia
no es un grupo casual de personas
no es el consenso a una aparente agregación
La camaradería es sentir a los otros dentro de sí
Hombres
hombres de mi pasado
que conocéis la medida del deber
y el sentido colectivo del amor
yo no pretendo parecer vuestro amigo
pero me gusta imaginar
la fuerza de un culto tan antiguo
y este camino nuestro no seria tan desesperado
si en cada hombre hubiese algo de mi vida
pero lenta, lentamente, mi destino
es ir cada vez mas hacia mi mismo
y no encontrar ninguno.

La pertenencia
no es el esfuerzo educado de estar juntos
no es el estimulo de un normal quererse
la camaradería
es sentir a los otros dentro de si

La pertenencia
es mucho mas que la salvación personal
es la esperanza de cada hombre que esta mal
y no le alcanza ser educado
es aquel vigor que se siente si se forma parte de algo
que en si supera cada egoísmo personal
con aquel aire tan vital que es en serio contagioso

Hombres
hombres de mi presente
no me consuela la costumbre
a esta forzada soledad
yo no pretendo el mundo entero
querría solamente un lugar, un puesto mas sincero
donde quizás un día muy cercano
pueda decir que este es mi lugar
en donde renazca, no se como ni cuando
el sentimiento de un esfuerzo colectivo para recuperar el mundo

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La pertenencia
no es un grupo casual de personas
ni el consenso de una aparente agregación
la camaradería es sentir los otros dentro de sí
La pertenencia
es una exigencia que se advierte lentamente
se hace mas fuerte ante la presencia de un enemigo, de un objetivo o de un fin
es aquella fuerza que prepara al gran salto decisivo
que detiene los ríos, mueve las montañas con el arrojo de aquellos mágicos momentos
en los que te sientes potentemente vivo.

Estaría seguro de cambiar mi vida si pudiese comenzar a decir nosotros, compañeros!             

Giorgio Gaber

COMO SE ABATEN LOS REGÍMENES

Los acontecimientos actuales de la “periferia del Imperio”, que en estos momentos tienen sus puntos culminantes en Ucrania y Venezuela y una tregua momentánea  en Siria, se pueden explicar -parcialmente en nuestra opinión- por las manipulaciones que la “cresta del Poder” mundial practica. He encontrado en este esclarecedor artículo que reblogueo, un lúcido análisis de las publicaciones de Gene Sharp, hasta hace algunos años oscuro agente de inteligencia, y de sus implicancias en las “insurrecciones revolucionarias” que se están llevando a cabo. Su autor, G. Chiesa, es uno de los pocos “relictos vivos” de la, hoy por hoy, extinta izquierda europea.

COMO SE ABATEN LOS REGÍMENES

De Giulietto Chiesa – 18 de febrero 2012 – Megachip

Famosa fotografia de plaza “Tien An Men” en 1989

Raramente escribo reseñas. Generalmente, cuando no estoy obligado a hacerlo por razones de conveniencia, o para satisfacer las pretensiones de autores muy insistentes, escribo sobre libros que me gustan, o que quiero proponer a otros lectores porque creo que sean útiles, o porque ofrecen puntos de vista originales.
En este caso el libro en cuestión no me ha gustado para nada. Más bien me ha parecido irritante. Su autor es sustancialmente un pobre, intelectualmente hablando se entiende, que sale fuera como un pollito empapado de ideología – entendida como falsa conciencia – de la lavadora del pensamiento único. Un exegeta, pues, del Matrix en que ha vivido, completamente incapaz de ver sus límites. Una especie de protagonista del “Truman show”, pero privado de cualquier posibilidad de redención.
¿Entonces por qué escribo sobre ello? Porque – como habría dicho Leonardo Sciascia – el contexto que representa es extraordinariamente interesante, rico de informaciones sobre como se piensa, qué es lo que se piensa, como se actúa en los centros de la subversión, esos lugares donde se elaboran las verdaderas estrategias y tácticas revolucionarias de los tiempos modernos. Tiempos en los que, para ser exactos, las revoluciones las hace el Poder, no los revolucionarios de un tiempo, no los míticos anarquistas, no los pueblos, no los partidos, no los soviet, o como quiera que se hayan llamado en pasado, hasta el siglo XX incluso.
Y a este punto es oportuno hacer una serie de consideraciones que no son marginales. Quizás sea útil para aquellos lectores que todavía piensan, precisamente, según las categorías de los tiempos que fueron; de aquéllos que, no estando al día, no habiendo hecho ningún esfuerzo para entender cuáles son los cambios que han intervenido en las relaciones de fuerza, en las dinámicas económicas y sociales, en los sistemas de información y comunicación, en las tecnologías de la manipulación, siguen aplicando las teorías revolucionarias de la época de las luchas de clase tal como fue descrita, y creada, a partir de la revolución francesa.
Pero estas consideraciones marginales, que son la razón verdadera por la que escribo estos renglones, podrían servir quizás también para los que no son revolucionarios, y no tienen intención de serlo, sino que simplemente nunca han probado a medirse intelectualmente con el problema del Poder. Y, estando totalmente impreparados para hacerlo, no son capaces de entender como el Poder actúa para mantenerse a si mismo. Con que ferocidad, un Poder – que es más feroz cuanto más grande sea su poder – usa los instrumentos de los que dispone. El Poder no es nunca “amateur”. Es una profesión. Y siempre actúa por la vida o por la muerte.
Los intelectuales a menudo son propensos a razonar proyectando sobre los demás su visión del mundo. Cuando lo hacen con personas que no tienen poder siempre crean problemas, pero a veces estos problemas son de segunda importancia, porque las personas normales no tienen poder. Pero cuando esta proyección se ejerce con respecto al Poder, puede volverse desastrosa, sea para quién la hace (es decir para los intelectuales mismos), sea para quién cree en ellos, es decir para los lectores de sus libros, de sus escritos, de sus artículos, de sus conferencias.
Si por lo tanto tú trataras de describir una lucha política del Poder contra sus antagonistas como si fuera una partida de cartas, probablemente acabarás mal (sobre todo si estás de la parte de los opositores del Poder), el cual no juega a las cartas, si se siente en peligro: líquida, descalifica, excluye, si es necesario mata. Este detalle escapa a la mayor parte de los intelectuales y a casi todos los periodistas. A quienes no se les escapa entre estos últimos  por lo general se ponen de parte del Poder y así dejan de jugar a las cartas también ellos. Los otros, los que son más estúpidos, siguen jugando a las cartas, lo cual a menudo resulta útil para impedir a todos los demás que entiendan lo que hace el Poder. Esto explica perfectamente porque el libro de Gen Sharp ha sido escrito: para ellos.
Obvio que con esas categorías interpretativas autoreferentes, no sólo no se puede ganar nada, sino que tampoco es posible entender quien ataca y quién se defiende, dónde es el campo de batalla, quiénes son los contendientes. Cuando se discute con estos huérfanos de la razón política no es difícil darse cuenta, por ejemplo, de que este vacío casi absoluto de análisis, a menudo les lleva a creer que están en la ofensiva de inexistentes contiendas, mientras que en cambio están sufriendo derrotas clamorosas en los campos reales dónde la batalla está en curso, pero dónde ellos no están. Precisamente porque están en otro lado. Lo que ven estos modernísimos Don Quijotes son los molinos de viento. La diferencia entre ellos y su prototipo consiste en un solo , enorme detalle. El Quijote de la Mancha soñaba por su cuenta. Estos han sido hipnotizados por el Poder que les lleva de la mano a donde quiere.
El libro es, en sustancia, la descripción de como el imperio, moribundo, se vuelve subversivo para defenderse. Es un manual de la “revolución regresiva”: la única revolución existente, que marcará las últimas décadas que preceden al crash final de este sistema, el cual, no teniendo ya futuro, se ve obligado a pensar hacia atrás. Y lo hace utilizando el último instrumento que tiene a disposición: las tecnologías. Por este motivo consigue aparecer moderno a los ojos de millones de jóvenes, que – inmersos como están en la Gran Piscina de los Sueños y de las Mentiras – no son capaces de mirar “afuera” y ver la complejidad de la manipulación a la que están sometidos.
El autor se llama Gen Sharp y no es un muchachito, visto que nació en el 1928. Como haya vivido hasta hoy en día es un misterio. Basta consultar en Wikipedia su modesta carrera de subversivo.
Emerge como tal al final de una larga vida en la sombra, publicando un libro cuyo título original – “From Dictatorship to Democracy” – hace recordar a Francis Fukuyama, aquel del “fin de la historia”. El editor italiano es Chiarelettere, por otros aspectos benemérito, pero en este caso completamente deslumbrado por la ideología imperial.
Los confines de Matrix, como sabemos, son vastos y pegajosos. En la última portada el editor italiano nos informa que Sharp “es considerado entre los principales inspiradores de las revoluciones que están trastornando el mundo árabe”. Definición restrictiva. En realidad Gen Sharp (digamos su escuela de pensamiento, aunque llamarla de este modo haga sentir algún escalofrío por la espalda), es el inspirador de todas las exportaciones de la democracia americano-occidental de los últimos treinta años. Lo mismo de aquellas desencadenadas y vencidas, como de las intentadas y perdidas. Conviene recordarlo bien, porque a pesar de que el Poder sea el único revolucionario que existe, no está dicho que las revoluciones que intenta las gane todas. A veces las pierde. En todo caso Sharp es el profeta, precisamente, de las “revoluciones regresivas”. Por eso merece toda la atención de nuestra parte, de nosotros que somos sus víctimas, sus blancos.
Él, dice de sí mismo: “Estaba en Tien an men cuándo los tanques vinieron hacia nosotros” (La República, 17 de febrero 2011). ¿Entendisteis dónde estaba? Quizás era él aquel jovencito que paró la fila de tanques bajo el Hotel Pekín. Por lo que parece estuvo por todas partes. El estaba dondequiera que surgieran las revoluciones, como los champiñones, especialmente después de la caída de la unión Soviética. Indudablemente Gen Sharp era también aquel rudo picador que demolía a martillazos el famoso Muro de Berlín. Ha sido su paleta la que ha provisto los colores de las varias revoluciones de los últimos veinte años, desde Belgrado a Tirana, a Prístina a Kiev, a Tbilisi. Cuándo Gen Sharp no estaba presente de persona, parece entender que “inspiraba” de lejos.
El libro resulta traducido en casi treinta idiomas, seguramente en árabe, en ruso y en chino. Y se comprende el por qué, leyéndolo. Porque las centrales subversivas miran ya a Moscú y San Petersburgo, a Pekín y a Shanghai. Se comprende también que contenga alguna contradicción, como ocurre en todos los bestsellers. La tesis central del libro es que cada dictadura puede ser derrotada, “basta que la rebelión nazca del interior”. O bien: que parezca que nace del interior.
Hace pensar enseguida en Libia. Y, en nuestros días, en Siria, o incluso Rusia.
En efecto Gen Sharp explica enseguida que, para nacer del interior, si no llega por si sola, la rebelión tiene que “ser inspirada” por alguien. Así es: el libro de Sharp es un manual para formar a los “inspiradores”. Para ello – pero Sharp no lo dice – es suficiente tener mucho dinero, decenas y cientos de millones. En efecto, estas rebeliones ocurren por lo general – así ha sido hasta ahora – en los lugares dónde las rentas son bajas, más bajas, y dónde el dinero es el arma principal para “inspirar”. Sin este “diferencial” de riqueza, no hay inspiración que valga. Y la primera sugerencia que dar a los ingenuos que no conocen el Poder es justo la de preguntarse: ¿cómo es que los   “inspirados” que Gen Sharp busca están todos en los países que sufren de ese diferencial?
¿No será que, los que son “inspirados”, son los intelectuales de los países más pobres? Con las rentas de esos diferenciales se pueden financiar centenares y millares de becas, de masters  para profesores universitarios, que irán a las universidades británicas, americanas, francesas, alemanas, en los think-tanks occidentales, dónde serán educados en plena libertad a amar sólo los valores occidentales, y dónde verán abrirse autopistas para sus carreras futuras. En la patria después de la victoria, en el extranjero en caso de derrota. Y así se delinea la providencial ayuda del exterior. A este propósito, está en acción desde hace décadas, hay una poderosa red de instituciones específicamente destinadas, construidas, financiadas para ello.  Desde “Periodistas sin fronteras”, sólo por citar algún ejemplo, a los varios Carnegie Endowment for International Peace, a los Avaaz que recogen firmas sin cesar  y que a veces parecen de verdad centrales misioneras, moralizadoras, libertarias, ecológicas, verdes, en todo caso muy coloradas. Existen para ese mismo propósito radios como Free Europe, Radio Liberty, Deutsche Welle y más. Hay televisiones satelitales, un sin fin de sitos web, que son engordados de pequeños ejércitos de “inspiradores” del exterior, que transmiten incesantemente, proveen, animan, describen las luchas por los derechos humanos, por la democracia; qué fijan los plazos de las revoluciones, de las “primaveras”, de los anhelos a la libertad de empresa, al mercado.
Si, por ejemplo – como ha ocurrido recientemente – el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tiene que votar una resolución de condena al gobierno sirio que se encontrará con el veto de Rusia y China, he aquí que la “inspiración” llegará puntual a mover todos los medios de comunicación occidentales para que anuncien matanzas en varias ciudades sirias. Faltarán fuentes atendibles y confirmaciones, pero para ésto bastará  publicar los datos provistos por Avaaz, recogidos no se sabe cómo, o bien los de Al Jazeera y de Al Arabiya, cuya credibilidad ya es igual a la de la CNN, es decir igual a cero. No insistiría sobre todos estos aburridos detalles si no hubiera asistido de persona a las modalidades con las que han sido financiadas y organizadas las revoluciones coloradas en Yugoslavia, en Ucrania, en Georgia, en Checoslovaquia y aún antes con el maravilloso prototipo de Solidarnosc en Polonia, que tuvo como “inspirador” principal, bajo el perfil ideológico y financiero, nada menos que el Vaticano del beatificado, por este motivo, Karol Wojtyla.
Operaciones que, en el centro de Europa, siguen aún hoy alrededor de la “última dictadura”, la de Aleksandr Lukašenko en Bielorrusia, circundada por las radios y las televisiones que, pagadas por la Unión Europea, transmiten desde los territorios apenas conquistados del Prebaltico y de Polonia.
Naturalmente – será oportuno recordarlo para prevenir las lamentaciones de los que me acusarán de apoyar a los dictadores más o menos sanguinarios – en muchos de estos casos las represiones han existido y existen. Naturalmente la corrupción y la evidente ausencia de la democracia de algunos de aquellos regímenes existen y han existido. Naturalmente existen y han existido formas de resistencia de los derechos humanos que merecen toda nuestra solidaridad. Existen, combaten en condiciones desiguales contra un Poder que es más fuerte que ellos. Y es justamente sobre ellos que se entrena la “inspiración” de la que escribe Gen Sharp y que puede contar sobre la potencia inmensa del dinero, cuya cantidad es imposible de calcular; pero también sobre la ingenuidad de los destinatarios. Los cuales, obligados como están a la defensiva, son extraordinariamente vulnerables a las formas más sutiles, más inocentes, más “justificables”, de corrupción. Precisamente manejando esta trampa actúan los “inspiradores” como Gen Sharp y los financiadores se han acomodado sobre sus hombros.
Entonces lo primero que hay que hacer, para comprender lo que ha sucedido y que sucede en todos los países que se encuentran por debajo del diferencial de riqueza, es observar la evolución que tiene lugar justo en los movimientos de rebelión: es decir como son antes del tratamiento al que son sometidos por los “inspiradores”, y después. Este análisis revelaría curiosas semejanzas entre la transformación que sufrieron, por ejemplo, movimientos como “Otpor”, en Belgrado y en la ex Yugoslavia y la famosa y ya difunta “Revolución Naranja” en Ucrania. Se empieza con algún viejo ciclostil, y se llega a lo mejor a un contrato de enseñanza en Harvard. Resistir es difícil, por no decir imposible. Al principio son “inspiraciones”, que luego se convierten en órdenes, a las que es imposible resistir. Y cuánto más alto es el diferencial, más fácil es encontrar decenas, luego centenares, luego millares de sinceros, sincerísimos “inspirados.”
Hic Rhodus, hic salta*. Es aquí que hace falta tener el valor y la fuerza de distinguir los derechos sacrosantos que son violados, de los aprovechadores políticos externos (o también internos), que los utilizan para fines de conquista. Hay un criterio bastante simple para distinguir. Basta con conocer quien financia. Si, por ejemplo, hay buenas razones para pensar que sea la Arabia Saudí la que compra armas y alista ejércitos, entonces se puede estar seguros de que, apoyando una determinada revuelta, no se trabaja al servicio de la democracia y de los derechos, sino que se sustenta la barbarie y la opresión.
Te mostrarán el contrario, naturalmente. Es su profesión. Trabajan para ello, bien pagados, 24 horas al día, todos los días. Ejemplos ilustres de esta circunstancia son el UCK del Kosovo y la revolución siria. En el primer caso fue un ejército entero a ser organizado, financiado, instruido, apoyado por ríos de dinero procedente de Riyad, de Washington, de Berlín, de la Otan. Y no es casualidad si el gobierno de Prístina que ha emergido de todo ésto es una madriguera de criminales, cuyas manos ensangrentadas ahora son apretadas con fervor en Bruselas, con pleno ludibrio de todo derecho humano y de todo principio europeo de libertad y de respeto de los derechos humanos.
El otro ejemplo lo tenemos ante nuestros ojos en Siria, dónde la evidencia enseña un enredo complejo pero transparente de ayudas externas, a los rebeldes procedentes de Israel, de Turquía, de Arabia Saudí, de Estados Unidos de América. No se trata de unidades individuales, son centenares, y luego millares de sueldos, de prebendas, de consejeros, de expertos. Y luego, cuando no bastaran los consejos y se tuviera que recurrir a la fuerza, es el turno de los ejércitos mercenarios. Y, cuando éstos van al poder y vencen, sigue una larga estela de sangre, de violencias, de venganzas, de ilegalidad y de abusos.  Y, por consiguiente, se puede estar seguros que, en caso de caída del régimen de Bashar el-Assad, lo que vendrá después no será ciertamente el triunfo de la libertad y de los derechos humanos. Basta observar el caso, de nuevo, de Libia apenas liberada del “sanguinario” dictador Gheddafi y en poder de bandas criminales que ya lo eran antes de que empezara el conflicto y qué ahora son los dueños.
En pocas palabras, es suficiente aplicar la antigua regla del cui prodest (a quién beneficia?). Qué no es un criterio cierto al 100%, pero que funciona, en política, casi siempre. Obviamente usando normas de cautela elementales como la de prestar siempre atención que los organizadores de las provocaciones las construyen siempre utilizando justamente al revés el principio del cui prodest. Así, cuando os ocurra que os encontreis frente a un atentado terrorista cualquiera, bastará que analicéis bien – para desactivarlo – el cui prodest que se os ofrece en bandeja de plata. Por ejemplo cuando alguien asesinó a Vittorio Arrigoni y vosotros escuchasteis a todos los medios de comunicación, al unísono, la reivindicación de un no bien identificado “grupo salafita”, dotado de sitio internet y musiquilla revolucionaria árabe, debéis de pensar inmediatamente que los inspiradores fueron – hago un ejemplo al azar – los servicios secretos israelíes.
La edición italiana de Gen Sharp pone en carácteres más pequeños el título inglés y ofrece un nuevo título: “Como abatir un régimen”, y como subtitulo ofrece un compendio ideológico de cien toneladas de peso: “Manual de liberación no violenta”. ¿Como no aplaudir? Aquí, sumergidos en la melaza libertaria, se pueden entrever varios contenidos complementarios. El primero está clarísimo: nosotros somos la democracia, la libertad y la verdad. O sea que tenemos el derecho, o hasta incluso el deber, de insuflarla sobre los demás. Mejor dentro de los demás. Quienquiera que se oponga al triunfo de nuestros ideales es parte del “Mal”.
Los dictadores son todos feos y malos, y son todos los demás: los que contrastan al Bien. Quien no los combate con suficiente convicción es un aliado del Mal.
Por que existen dictadores, de dónde vengan, como se hayan formado, si tengan algunas legitimidades, si hayan sido un producto de la historia, quién los ha llevado al poder, si hayan sido nuestros amigos y aliados, si sean jefes de estado o gobierno reconocidos por las Naciones Unidas, si tengan por lo tanto derechos reconocidos por la comunidad internacional, si tengan razones que reivindicar, de carácter histórico o de emergencia, todas estas son cuestiones que no merecen ni siquiera ser tomadas en consideración. Son de hecho “opresores de pueblos”. Dichos pueblos, ipso facto, son reconducidos dentro de nuestro sistema de valores. Es decir que tienen nuestros deseos, nuestros impulsos, nuestras necesidades, nuestras aspiraciones. La historia, las distintas historias de los pueblos, como por encanto, quedan canceladas. Y para dar el siguiente paso inmediatamente, hace falta imaginar en su cabeza cual tendrá que ser la forma de gobierno que ellos tienen que tener.
El segundo contenido implícito es éste: ellos, los dictadores, son violentos; nosotros, los demócratas, tenemos que ser no violentos. Con tal que, naturalmente, el dictador no logre mantener sujeto a su pueblo. En el caso que lo logre, ya que nosotros hemos decidido que puede hacerlo sólo gracias a la violencia, entonces estaremos autorizados a ejercer a nuestra vez la violencia. O, mejor dicho, seremos autorizados a “inspirar” el uso de la violencia de parte de los oprimidos contra el “dictador” que, mientras tanto ya habremos definido “sanguinario”, autor de “matanzas indiscriminadas”. Y, sacando ventaja del diferencial a nuestro favor, incluso del mediático, habremos logrado hacer que predomine  nuestra narración de los acontecimientos en todo el mundo externo.
Es decir, si habrá violencia, será debida por completo a la “sacrosanta” reacción popular contra la “represión” del dictador. Se entiende que esta “sacrosanta” reacción popular será armada y organizada a través del diferencial de armas, municiones, organización, información, tecnología. Pero serán en todo caso los pacíficos manifestantes por la libertad los que las usarán contra el sanguinario dictador y sus secuaces. Y los muertos serán todos, indistintamente pacíficos ciudadanos, la población civil inocente. Implica, inútil recordarlo, que efectivamente la población civil muera en gran cantidad. Lo esencial es que las noticias y las filmaciones asignen exclusivamente la responsabilidad de las matanzas al dictador sanguinario y a sus secuaces. Qué a lo mejor son efectivamente secuaces y sanguinarios, pero que tendrán la mala suerte de ser considerados los únicos criminales que actúan sobre el terreno.
Será útil no olvidar que, mientras nosotros – que estamos en la parte alta del diferencial, y que leemos las crónicas desde nuestro observatorio- aplaudiremos a la revolución pacífica de los pueblos oprimidos por los feroces dictadores que nosotros tenemos bajo mira, otros dictadores, justo allí al lado, junto a sus secuaces sanguinarios, serán dejados en plena tranquilidad a que sigan oprimiendo a sus respectivos pueblos, con el placer, mientras lo hacen, de contar con nuestro más cordial apoyo y sostén. Este detalle – lo recuerdo de paso – siempre lo olvidan los intelectuales amantes de los derechos humanos que están alrededor nuestro y al lado nuestro. Y, si se lo haces recordar, se irritan acusándote de cambiar de tema. En efecto salir de la narración del “mainstream” (corriente principal y, por extensión, pensamiento dominante) significa, para ellos “cambiar de tema”. Y, pensándolo bien, para quien conoce sólo lo que cuenta el mainstream, salir de ello aunque sea por un instante significa cambiar de tema.
Pero procedamos más allá. A este punto el país abstracto que estamos considerando ya se encuentra en plena guerra civil. El movimiento de protesta ya ha recibido las necesarias instrucciones del manual de uso para golpear los “talones de Aquiles” de aquel determinado régimen. Porque Gen Sharp sabe perfectamente que cada régimen tiene sus talones de Aquiles que, si se localizan y se golpean bien, podrán hacerlo derrumbarse de repente.  Por alguna parte, posiblemente en un país limítrofe, ya se encuentra una vanguardia bien organizada, bien conectada con el interior, bien integrada con el sistema informativo occidental, capaz de usar de la mejor manera los social networks (todo bajo el control y la guía de los centros de análisis occidentales). ¿No habrá sido una casualidad si a comienzos del 2011, poco después del inicio de la llamada “primavera árabe”, Obama y Hillary Clinton convocaron justo a los chief executive officers de los principales social network, de Google, Facebook, Yahoo and companies?  Por la verdad esta última es una evolución tecnológica que Gen Sharp no incluye en su manual. El libro ha sido escrito antes de que se pudiera utilizar a gran escala y, bajo este punto de vista, aparece fechado.
Pero el manual de Sharp tiene un valor indudable, el de ayudarnos a entender bien los mecanismos tradicionales, los que han sido usados en las últimas décadas y que – podemos estar seguros – no saldrán de moda. Ahora en Siria, superada la fase de la mecha de la guerra civil, ya no es ni siquiera necesario fingir que, los que combaten, sean sólo los pacíficos manifestantes armados opositores del régimen de Bashar el-Assad. Ahora se dice abiertamente que centenares de agentes americanos, bajo la guía de David Petraeus, actual director de la CIA, están ocupados en reclutar en Irak a milicianos de las tribus limítrofes para que vayan a combatir en Siria. Lo mismo ocurre por la frontera turca, dónde actúan los contingentes militares procedentes de Bengasi, de Libia, a las órdenes de los líderes fundamentalistas islámicos que, con la ayuda de la OTAN, han hecho caer al régimen libio. Y, por la frontera libanesa, actúan las bandas del diputado de Beirut Jamal Jarrah, reclutador de mercenarios por cuenta de Arabia Saudí, hombre que hace de cremallera entre el principie Bandar, por un lado, y por el otro – a través del nieto Ali Jarah – los servicios secretos israelíes.
Como decir: por un lado camiones de dólares, por el otro los mejores consejeros militares y los más desarrollados sistemas de inteligencia de todo el Mediano Oriente. Añadamos las bandas de comandos que ya desde hace meses actúan dentro de las fronteras sirias, con el objetivo específico de matar a Bashar y a sus más estrechos colaboradores, de colocar bombas, de hacer saltar los oleoductos.
Todo el asunto sería evidente si los públicos occidentales lo supieran. Pero no lo saben, porque la crónica está escrita al contrario. Y los “derechos humanos” de la población siria han sido envueltos en el mismo sudario en el que queda amordazada toda verdad. Pero los intelectuales occidentales, junto a los periodistas, y junto a una cierta dosis homeopática de pacifistas, creen que saben. No son capaces ni siquiera de imaginar la existencia del sudario. Dictan sentencias con el aire de hacernos saber que a ellos “no se la juegan”. Creen ser más inteligentes – habiendo leído alguna novela policíaca, o hasta habiéndola escrito – que los profesionales que trabajan a tiempo completo de parte de un Poder que no está jugando a las cartas.
Así, se me ha ocurrido, usando otro juego, de probar un movimiento del caballo. Es decir de ir a ver, en retrospectiva, lo que ocurrió, hace unos veinte años, en Lituania. También allá arriba, muy lejos del Medio Oriente, hubo un principio de guerra civil, cuando la unión Soviética estaba por caer. Los lituanos querían la independencia y tenían derecho de pedirla. Había un genuino movimiento popular que luchaba por ello. Fue suficiente un principio. Luego todo terminó con la derrota del imperio del Mal. Hubo unos veinte muertos en Vilnius, cuando las tropas rusas y la KGB ocuparon la torre de la televisión. La acusación cayó sobre Gorbachov, sobre los rusos, los malos de turno, que fueron acusados de haber disparado a sangre fría sobre la muchedumbre.
Ese episodio se convirtió en el momento fundante de la República independiente de Lituania, que ahora es uno de los 27 países de la Unión Europea. Pero ahora sabemos que toda aquella historia fue escrita por otras manos, muy diferentes de las del “pueblo lituano”.
Lo cuenta ahora Audrius Butkevicius, que luego se convirtió en ministro de defensa de la república, y que, aquel 15 de enero de 1991, organizó el tiroteo.
Fue una operación de servicios secretos, predispuesta, a sangre fría, con el objetivo de levantar la población contra los ocupantes.
Pido al lector que soporte la larga citación de la entrevista que fue publicada en mayo-junio del 2000 por la revista “Obzor” y que ha sido reeditada recientemente en el periódico lituano “Pensioner”. No será un esfuerzo inútil, porque está coronado por un precioso descubrimiento, que nos ayudará a entender muchas cosas del libro del que estamos hablando.
“No puedo justificar mi obrar frente a los familiares de las víctimas – dice Buzkiavicius, que entonces tenía 31 años – pero puedo hacerlo ante la historia. Porque aquellos muertos infligieron un doble golpe violento contra dos cruciales bastiones del poder soviético, el ejército y la KGB. Fue así que los desacreditamos. Lo digo claramente: sí, fui yo el que planeó todo lo que ocurrió. Había trabajado bastante tiempo en el Instituto Einstein, junto al profesor Gen Sharp, que entonces se ocupaba de lo que se definía defensa civil. En otras palabras se ocupó de guerra psicológica. Sí, yo proyecté la forma de poner en dificultad al ejército ruso, en una situación tan incómoda como para obligar a cada oficial ruso de avergonzase de si mismo. Fue guerra psicológica. En aquel conflicto nosotros no habríamos podido vencer con el uso de la fuerza. Esto lo teníamos muy claro. Por esto yo hice de modo de trasladar la batalla sobre otro plano, el del enfrentamiento psicológico. Y vencí”.
Dispararon desde los techos cercanos, con fusiles de caza, sobre la muchedumbre inerme. Como han hecho en Libia, como han hecho en Egipto, como están haciendo en Siria.
Ahora habéis entendido. Gen Sharp estaba allí, en espíritu. Fue él el que enseñó a Buzkiavicius como vencer, “trasladando la lucha sobre el plano psicológico”. Lástima que, en la calle, murieron 22 personas inocentes. ¿Pero, “frente a la historia”, que pretenderán nuestros defensores de los derechos humanos?
Es decir que el libro de Sharp hay que leerlo bajo con otra interpretación. Y, bajo esta luz, es una obra genial. Ha sido escrito justo para las jóvenes generaciones, que carecen totalmente de toda memoria histórica, que ya están homologadas por las televisiones, entrampadas en los social network, que no han hecho nunca política, que están en ayunas de cualquier forma de organización. Por este motivo está escrito con desconcertante sencillez, para ser comprendido por un chico o una chica de la escuela media: para introducirlos en la lucha política y psicológica que los tiempos modernos han hecho posible, pero de modo tal que sean instrumentos incapaces de entender lo que hacen y para quien trabajan. Es un manual para organizar la “revolución” desde el interior, de todos los países “otros” con respecto de América y Europa; para armar, con la “no violencia” las quintas columnas que tienen que hacer caer a todos los regímenes que son externos al “consenso washingtoniano.”
Esta operación tiene sólo un “talón de Aquiles”. Que se podría ver, como si fuera fosforescente, apenas se rasgue la cortina principal: el axioma indiscutible que “nosotros somos la democracia”. Porque entenderíamos todos que la rebelión “no violenta” que Sharp sugiere, puede ser dirigida contra nuestros opresores “democráticos”, que han transformado la democracia en una ceremonia manipulatoria y sin sentido. Nosotros también podríamos actuar todas las sugerencias de Sharp: escarnecer a los funcionarios del régimen, hacer manifestaciones, boicotear ciertos consumos, ejercer la no colaboración generalizada, actuar la desobediencia civil.
En realidad, si lo pensamos bien, gracias doctor Sharp, ya lo estamos haciendo. Sólo que no tenemos los mercenarios pagados con el dinero de EEUU. Y podemos citar también nosotros, como hace Sharp, al diputado irlandés Charles Stewart Parnell (1846-1891): “Uníos, fortaleced a los débiles entre vosotros, organízaos en grupos. Y venceréis.”
Sólo que esta democracia nuestra es mucho más solapada que las dictaduras. Y tenemos que saber que, cuando empecemos a abatirla, para construir una verdadera, a lo mejor volviendo a nuestra Constitución, no tendremos ningún ayuda del exterior.
http://www.megachip.info/tematiche/democrazia-nella-comunicazione/7755-como-él-derribar-el-regimi.html
* Hic Rhodus, hic salta: Latín. Aquí está Rodas, salta aquí!

 

El ciberespacio es el nuevo campo preliminar de batalla. En él se realiza el enfrentamiento ideológico que antecede al choque concreto y físico que lo sucede. Al respecto es muy esclarecedor el siguiente link:

http://www.rtve.es/noticias/20140221/protestas-venezuela-internet-vivo-tv-diferido/884244.shtml

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