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ODIO LOS INDIFERENTES

ODIO LOS INDIFERENTES de Antonio Gramsci (*)gramsci

El post de hoy está dedicado a uno de los textos “de combate” y de mayor fuerza emotiva que escribiera Antonio Gramsci en su juventud: “Odio los indiferentes”.  Porqué –se preguntarán los lectores- merece hoy ser recordado este texto y la  memoria de Gramsci ? .
A nuestro juicio él fue uno de los tantos hombres que emprendieron con honestidad y valor el camino de la búsqueda de un mundo mas humano y por eso construido conforme a la justicia.
Desde la perspectiva que nos brinda nuestro tiempo, podemos no coincidir con  algunas de sus elecciones; pero cuando las papas queman y una decisión se hace impostergable, coincidimos con él en que hay que tomar partido, hasta mancharse, o hasta jugarse la vida.
Ser socialista, y aún después comunista, era para la experiencia humana de su lugar y de su tiempo, una de las mas progresistas de las opciones posibles. Por ello Gramsci, que había adherido desde muy joven a la causa de los oprimidos se inscribió al partido Socialista y solo pocos años después se encontraría en la primera fila de los fundadores del Partido Comunista Italiano.
Cuando la historia lo colocó frente a la farsa sangrienta y trágica de la instauración del fascismo, también tomó partido y se contó entre los mas  vehementes opositores de Mussolini. Después de Giàcomo Matteotti, diputado socialista secuestrado y asesinado por los matones fascistas, seria Gramsci el segundo parlamentario alcanzado por la represión del régimen.
Hoy, como en los tiempos de Gramsci, estamos de nuevo delante de un proceso, esta vez ya no nacional sino global y aparentemente irrefrenable, orientado a anular las conquistas sociales del pasado, las libertades democráticas esenciales y los derechos humanos indispensables.
Pero las técnicas han cambiado. Hoy no se nos presenta la burda máscara gesticulante   de un Hitler o de un Mussolini. Ni siquiera en la versiòn devaluada de un Franco, un Pinochet o un Videla que con rostros beligerantes nos advierten de la “dureza” del régimen. Tampoco la sonrisa suficiente, paternal y acogedora de un Stalin o de un Mao o de un Papa,  cargadas de paternalismo y comprensión para los “errores ideológicos o doctrinales” de sus “camaradas o fieles” que siempre necesitan ser tutelados o castigados como niños, hijos de un padre castrador y autoritario.

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Hoy, el neo fascismo  burocrático  que se llama “Nuevo Orden Mundial (N.W.O.)” y que se está instaurando decidido desde los años 90,  asume un aspecto impersonal, inaprensible  y fantasmagórico.
Un comando central y anónimo dirige. Los políticos y los banqueros obedecen e implementan sus órdenes.  Pero los motivos o las causas son siempre oscuros, imprecisos: Asì nos repiten que “son las reglas del mercado o de la economía las que nos imponen los sacrificios”;  “nos  obliga el aumento del “spred” (margen de interés), “el país o su deuda han sido “declasados” por las agencias de rating“; “los controles son por la seguridad de los ciudadanos o de la nación”; “suspendemos los derechos civiles y las libertades esenciales porque estamos en estado de emergencia o porque hay que prevenir el accionar terrorista”, etcétera.
Este neo fascismo, igual que antes las potencias coloniales, lleva la guerra a todos los lugares donde tiene intereses económicos (o sea potencialmente a todo el mundo); pero los motivos que declara son siempre “humanitarios”, “anti dictatoriales”, “pacifistas”, verdaderamente hipócritas en definitiva. Posee también el ejército mas potente del mundo y su objetivo no son los otros bloques de poder, sino su propio pueblo, sobre el que tiene que imponer su dominio y la obediencia mas absoluta y mas impersonal .
En esta situación “kafkiana”, las personas son acorraladas, oprimidas, asfixiadas, por un sin fin de leyes, reglamentos, ordenanzas, prohibiciones, disposiciones, vencimientos, controles,…que las alienan de los bienes comunes, de los derechos esenciales, de la socialidad con los otros, pero sobre todo, del placer de vivir, de la convivialidad.  De este modo precipitan en el individualismo mas extremo, en la lucha incesante con sus pares, en el aislamiento, en la enajenación, la depresión, y en la neurosis.
Y los intelectuales ?  Como se comportan aquellos que tendrían que ser la vanguardia, los vigías del pueblo?   Muchos, sobre todo los que se consideran en “carrera”, los arribistas, se incorporan decididos al “stablishment” , convencidos o menos lo tutelan  -aun cuando nadie se los pida- ; adhieren al discurso único hegemònico y tratan de pasarla bien.  Este fue otro de los logros de la doctrina neo conservadora liberal, del pretendido “fin de la historia y de las ideologías”: enajenar los intelectuales de la causa popular y de la búsqueda de la justicia.
Pocos son, hoy en día, los intelectuales honestos que nos advierten, como otrora Gramsci, qué clase de peligro nos  amenaza; y por eso, con él, odiamos a los indiferentes.-

ODIO LOS INDIFERENTES

“Odio a los indiferentes. Creo, como Federico Hebbel(1), que “vivir quiere decir tomar partido”. No pueden existir los únicamente hombres, los extraños a la ciudad. (2) Quien vive verdaderamente, no puede no ser ciudadano y partidario. Indiferencia y abulia son parasitismo, son cobardía, no son vida. Por eso odio a los indiferentes.

La indiferencia es el peso muerto de la historia. Es la bola de plomo para el renovador, es la materia inerte en la que se ahogan los entusiasmos mas refulgentes. Es el pantano que rodea la vieja  ciudad y la defiende mejor que los muros mas sólidos, mejor que los pechos de sus guerreros, porque devora en sus vorágines limosas los atacantes y los diezma, y los desalienta, y a veces los hace desistir de su empresa heroica.

La indiferencia actúa potentemente en la historia. Actúa pasivamente, pero actúa. Es la fatalidad; es aquello sobre lo que no se puede contar. Es aquello que sacude los programas, que hace fracasar los planes mejor concebidos. Es la materia bruta que se revela a la inteligencia y la destroza. Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, el posible bien que un acto heroico (de valor universal)  puede generar no se debe tanto a la iniciativa de los pocos que actúan, cuanto a la indiferencia, a la ausencia de muchos. Lo que sucede, no sucede tanto porque algunos quieren que ocurra cuanto por que la masa de los hombres abdica a su voluntad, deja hacer, deja amontonar los nudos que después solo la espada podrá cortar. (3) Permite promulgar las leyes, que después sólo la revuelta hará abrogar. Deja subir al poder a hombres que sólo un amotinamiento conseguirá luego derrocar.

La fatalidad que parece dominar la historia no es otra cosa que la apariencia ilusoria de esta indiferencia, de este estar ausentes. Los hechos maduran en las sombras, pocas manos, no vigiladas por ninguno, tejen la tela de la vida colectiva; y la masa ignora porque no se preocupa. Los destinos de una época vienen manipulados según la visión restringida, los fines inmediatos, de las ambiciones y pasiones personales de pequeños grupos activos que la masa de los hombres ignora porque no se preocupa. Pero los hechos que han madurado germinan; la tela tejida en la sombra llega a realizarse; y entonces parece que sea la fatalidad a atropellar a todos y a todo; parece que la historia no sea otra cosa que una calamidad natural; una erupción, un terremoto, del que son victimas todos: quién ha querido y quien no ha querido; quien sabia y quien no sabia; quien estaba activo y quien indiferente. Y este último se irrita, querría sustraerse a las consecuencias, querría que quedase claro que él no quería, que él no es responsable. Algunos lloriquean piadosamente, otros blasfeman obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: ¿ Si yo también hubiese hecho mi deber; …si hubiese tratado de hacer valer mi voluntad y mi opinión, habría pasado lo que ha pasado? Pero pocos o ninguno se culpan de su indiferencia, de su escepticismo, de no haber prestado sus brazos y su apoyo a aquellos grupos de ciudadanos que, justamente, para evitar tal mal combatían persiguiendo un bien en su lugar.

La mayor parte de ellos, en cambio, cuando los acontecimientos se han producido, prefieren hablar del fracaso de los ideales, de programas definitivamente fracasados y de otras similares cosas disgustosas. Renuevan asì su ausencia de cada responsabilidad. Y no porque ahora no vean claro en los acontecimientos; o porque a veces no sean capaces de imaginar bellìsimas soluciones a los problemas mas urgentes. Pero estas soluciones quedan bellamente infecundas, porque este contributo a la vida colectiva no esta animado de alguna luz moral; es el producto de mera curiosidad intelectual, no del urgente sentido de una responsabilidad histórica que quiere a todos activos en la vida; que no admite agnosticismos ni indiferencias de ningún tipo.

Odio a los indiferentes también por esto: porque me fastidia su lloriqueo de eternos inocentes. Pido cuentas a cada uno de ellos sobre  cómo han desempeñado la tarea que la vida les ha puesto y les pone diariamente por delante; qué han hecho, y especialmente, qué no han hecho. Y me siento en el derecho de ser inexorable y en la obligación de no derrochar mi piedad, de no compartir con ellos mis lágrimas.

Tomo partido, vivo, siento en las conciencias viriles  de mis partidarios el pulso de la actividad de la ciudad futura que los de mi parte están construyendo. Y en ella la cadena social no pesa sobre unos pocos; en ella cada cosa que sucede no se debe ni al caso ni a la fatalidad, sino que es la obra inteligente de los ciudadanos. No existe en ella ninguno que se acode a la ventana a mirar mientras unos pocos se sacrifican, se desangran en el sacrificio, mientras que aquél que esta en la ventana, al acecho, pretende utilizar el mínimo bien que procura la actividad de aquellos pocos; y desahoga su desilusión vituperando al sacrificado, al desangrado, porque no logró su intento.

Vivo, tomo partido. Por eso odio a quien no toma partido, odio a los indiferentes.”

11 de febrero de 1917

Traducción de: LA CITTA’ FUTURA” scritti 1917-1918, a cura di Sergio Caprioglio, Einaudi, ( 1977)

(1). Friedrich Hebbel, “Vivir significa tomar partido” pensamiento publicado en el “Grido del Popolo” del 27 mayo 1916.

(2) La ciudad a la que refiere Gramsci es la “polis” griega, de donde deriva la palabra política. De ahí ocuparse de la ciudad quiere decir ocuparse de su vida, de la política.

(3) Se refiere al nudo Gordiano, que nadie era capaz de deshacer. Alejandro Magno resolvió el problema cortándolo con la espada.

“La poesia es un arma cargada de futuro” poema de Gabriel Celaya en la interpretaciòn de Joan Manuel Serrat

(*)NOTA BIOGRÁFICA :

Antonio Gramsci (Ales, Cerdeña, 1891- Roma 1937) fue un político, periodista, escritor y filósofo italiano que se caracterizó desde su primera juventud por perseguir un pensamiento libre y la justicia social.

Estudiante de letras en la universidad de Turín, adhirió a la Federación Juvenil del Partido Socialista, para la que publicó algunos textos de formación política y de propaganda como el que hoy traducimos y presentamos. Fue exonerado del ejército a causa de un accidente de infancia que le comprometió la columna y la salud para toda su vida; pero no le ahorró  vivir los acontecimientos históricos impactantes del primer cuarto del siglo XX:  la 1ª guerra mundial, la revolución bolchevique, y el nacimiento del régimen fascista.

En 1921 fue uno de los principales promotores de la creación del Partido Comunista Italiano que nació como una escisión del Partido Socialista. La radicalizaciòn de izquierda seguía, simétrica, la del ala derecha del viejo tronco socialista que dio origen al partido Fascista de Benito Mussolini.

En abril de 1924 Gramsci fue elegido diputado al parlamento del entonces reino de Italia. El 26 de mayo de 1925 pronunció su primer y único discurso parlamentario contra el ex compañero de partido, y ahora Primer Ministro, Benito Mussolini. Con Mussolini_2_web--400x300indignación moral y con temerario coraje lo acusó de ser “el típico concentrado del pequeño burgués italiano, rabioso, feroz mescolanza de todos los residuos sociales dejados sobre el suelo nacional por tantos siglos de dominación extranjera y de los curas. No pudiendo ser el jefe del proletariado se transformó en el dictador de la burguesía, que ama los rostros feroces…”( ) Mussolini no le perdonaría jamás estas palabras.

En noviembre de 1926 Gramsci fue arrestado violando su inmunidad parlamentaria. Acusado de apología del crimen y actividad conspirativa, fue condenado, al margen de toda legalidad, por el Tribunal Especial Fascista en febrero de 1927 a 20 años, 4 meses y 5 días de reclusión. Así lo había solicitado el Fiscal acusador con una frase que pasaría a la historia: “Por veinte años tenemos que impedir a este cerebro de funcionar.”

La cárcel agravará el estado de salud siempre precario de Gramsci. De todos modos este se empeñará por continuar su trabajo intelectual plasmado en los famosos “Cuadernos de la Cárcel”. Desde lejos, Stalin también lo controlaba y lo temía debido a su anti dogmatismo y apertura intelectual.

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Foto del prontuario carcelario de Gramsci

Después de 10 años de prisión, sabiéndolo moribundo, el régimen le concederá la libertad vigilada prevista por el Código Penal en estos casos. Antonio Gramsci morirá el 27 de abril de 1937, a 46 años,  a causa de un derrame cerebral.

Fuentes:

1) http://www.treccani.it/enciclopedia/antonio-gramsci/#

2) http://www.antoniogramsci.com/cittafutura.htm

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