El unico modo

para atreverse a cambiar el mundo

ENERGIA – PODER – EQUIDAD

 

_”El poder, para ser lo que es –poder- debe sostener el engaño de que organiza la vida de las personas para obtener la mejor finalidad posible. Todas las guerras, todos los suplicios, todas las revoluciones, todas las rapiñas, todas las calamidades sociales derivan exclusivamente de esta superstición.

                                                                                                    León Tolstoi  1910

 

 

ENERGÍA Y PODER

 

El problema de la energía es uno de los argumentos que mas frecuentemente se nos presenta como motivo de inquietud. El aumento del precio de los combustibles y de la boleta energética causan malcontento y ocupan casi cotidianamente la crónica periodística, radial y televisiva. La cantidad de energía consumida en relación a los habitantes constituye uno de los indicadores del desarrollo económico de un país. La competición por el acaparamiento de los recursos energéticos es una constante de la política exterior de las naciones mas industrializadas y que gozaban de un nivel de vida mas alto; pero con el proceso de homologación que llaman “globalización”, todos los ciudadanos del mundo –sin discriminaaciòn de fronteras- son jaqueados por las grandes concentraciones privadas de capitales y recursos que se denominan multinacionales (de la energía en nuestro caso).    La disponibilidad de energía abundante y barata permite superar muchísimos problemas y ocupar un lugar relevante en el mundo. Por el control de la energía se han desarrollado desde operaciones secretas hasta las guerras mas sangrientas de los últimos años utilizando los pretextos mas ridículos. Tal fue la acusa de poseer “armas prohibidas de destrucción de masa” que lanzo el presidente norteamericano Bush jr. contra el dictador irakeno Saddam Ussein para emprender la guerra en Irak.
La energía fue, a menudo, un elemento de discordia porque el control de la energía es poder.
Pero la energía en si misma es una herramienta que, si bien utilizada, es beneficiosa para quien puede emplearla. Permite obtener mejores resultados con menor esfuerzo físico y mejora las condiciones de vida de la gente expandiendo las posibilidades del hombre para dilatar el ámbito de sus intereses.

LAS SOCIEDADES HIDRÁULICAS

La historia del uso de la energía es tan vieja como la humanidad. El hombre utilizo principalmente su fuerza física o la de los animales domésticos multiplicada al máximo por maquinas simples como el arco, la lanza, la honda, etc., y la energía del fuego durante el periodo mas largo de su existencia.  Unos cinco mil años antes de ahora, aparecieron en algunas regiones del planeta las llamadas civilizaciones hidráulicas, en los valles fluviales del Indo, del Eufrates y el Tigris, y del Nilo. Al parecer, en todas ellas se partió de una primitiva comunión de bienes (esencialmente la tierra y el agua) productivamente potenciados por obras de riego, terrazas, terraplenes, canales y máquinas primitivas como la rueda y la palanca.   En estas sociedades los hombres colaboraron al inicio libremente practicando una agricultura muy eficiente y respetuosa de los ciclos naturales del agua y de las estaciones. Lograron conservar lo que no consumían inmediatamente y esto permitió que parte de la población no se dedicara a la agricultura sino al artesanado y al comercio. La concentración de toda esta gente dio origen a las primeras ciudades.
Pero la prosperidad de estas sociedades despertó la codicia de otros pueblos que intentaron someterlas en su beneficio. También, cuando alcanzaron mayor complejidad social,  se hizo necesario destacar algunos individuos del trabajo manual para delegarles la administración del sistema. Y de administrar a controlar hay solo un corto paso. De este modo, sin quererlo, se encontraron con dos enemigos: uno externo y otro interno. Pero ambos igualmente peligrosos.
Así, sucesivamente, algunas de estas sociedades colapsaron por los desajustes que sobrevinieron. Otras, en cambio, bajo el puño de hierro de una minoría (no importa si extranjera o autóctona) sobrevivieron a costa de la pérdida de todas las libertades originales. Asì nació el Estado. Y a este tipo de organización estatal se llamo el “despotismo hidráulico”, que consiste básicamente en controlar la sociedad con la energía o el recurso hidrico. Se la concede a los que se someten al poder y se la niega a los rebeldes que ven morir sus cosechas antes de morir ellos mismos.
Desde entonces, la arquitectura estatal y el despotismo energético se perpetúan cambiando forma para no cambiar la sustancia. Es decir, las formas o las fuentes de energía han cambiado, pero la forma de administrarla, o sea el “despotismo energético”, no.

EL CARBÓN VICTORIANO

En el esclavismo de la antigua Roma, en las plantaciones esclavistas de los estados Confederados del sur de  los E.E.U.U. o en las “fazendas” azucareras del Brasil, la energía consumida era la energía humana. El control de esta “energía” fue de los mas férreos  y despóticos que se conocieron.
Cuando hacia fines del siglo XVIII con la “revolución industrial inglesa” se hizo evidente que el carbón asociado a la máquina de vapor y al trabajo asalariado eran mucho mas cómodos de administrar y mas productivos que el trabajo esclavo, inicio la sustitución progresiva de aquél y la competencia por acapararse los yacimientos de carbón cuyo ejemplo mas significativo fue la guerra franco-prusiana de 1870-1871.
El Imperio británico en su momento culminante durante la era Victoriana (1837 – 1901) fue un verdadero imperio del carbón que se valió de un sistema estatal bifacial muy elaborado para mantener su “despotismo carbonífero”. El sistema bifronte consistía en mostrar al mundo un rostro oficial progresista, liberal, parlamentario, democrático, un solido sistema de derecho para sostener las libertades individuales, de empresa, de comercio, etc., que encandilo a tantos anglofilos en los cinco continentes. Pero, subterraneamente, se explotaba el trabajo humano e infantil en las condiciones aterradoras que denuncio Engels en “La situación de la clase obrera en Inglaterra” (1845).
barrio obrero en Inglaterra (s.XIX)
Y aun mas subterraneamente se erigió un sistema invisible de control  internamente dirigido por el “Home Office” (Departamento de asuntos internos) y controlado externamente por el “Foreign Office” (Departamento de asuntos exteriores). Apelando a agentes secretos y a organizaciones ocultas como la masonería, este sistema invisible fue un baluarte de la potencia británica hasta bien entrado el siglo XX. Cabe agregar que en los 64 años del periodo victoriano el imperio británico no conoció un solo día en que no estuviera combatiendo una guerra en algún lugar del mundo.
Pero como ningún equilibrio es estable, en 1859 se había producido un acontecimiento epocal que modificaría el uso de la energía en las sociedades humanas.

PETROLEO ABUNDANTE (pero sin exagerar)

En Agosto de 1859, Edwin Drake había efectuado una perforación de poco mas de 20 mts.para extraer petroleo como se extrae agua en Titusville, (E.E.U.U.) al norte de Pennsylvania, cerca de la frontera con Canadá, y obtuvo un gran éxito.
El uso del petróleo como combustible era conocido desde antiguo, pero nadie jamas había hecho una perforación para bombearlo en superficie.
El suceso inicial fue estrepitoso;  inmediatamente centenares de personas copiaron la iniciativa y el precio del barril precipitó desde los 20 U$D iniciales a menos de 0.10 cent. de U$D , o sea menos que un barril de agua en el arco de un año. Así la “Séneca Oil Co.” que empleaba a Drake quebró.
Una persona sin embargo extrajo la enseñanza de que “nunca la oferta de petroleo debería ser abundante para obtener buenos precios”. Esta persona era John D. Rockfeller que estaba creando la “Standard Oil”.
El costo de producción casi irrisorio del petróleo comparado con el carbón, lo llevo en el giro de pocas décadas, no solo a sustituirlo, sino a dar vida a industrias vinculadas a combustibles muy disponibles y económicos como la del automóvil.
Los ingleses, preocupados por la competencia abrumadora de los estadounidenses en esta cuestión energética tan delicada, dieron inmediatamente vida a dos compañías: La “Royal Dutch Shell”, en sociedad con los holandeses; y la “Anglo Persian Oil Co.” que había obtenido del Sha de Persia (hoy Irán) una concesión de 770.000 km2 (una superficie grande cuanto la Turquía) y que con el tiempo se transformaría en la British Petroleum.
Al promediar el siglo XX, casi todo el petroleo mundial estaba férreamente controlado por siete compañías petrolíferas. Las “siete hermanas” como las llamo Enrico Mattei.  De ellas, cinco eran estadounidenses; una inglesa; y una anglo – holandesa.
Durante todo el siglo XX las potencias anglo – sajonas, Estados Unidos y Gran Bretaña, colaboraron activamente para mantener la hegemonía política y energética mundial utilizando si era el caso la diplomacia de las cañoneras. Uno de los casos emblemáticos fue el derrocamiento  del gobierno de Mossadeq en Irán. Mohammed Mossadeq era el líder del movimiento nacionalista y progresista iraniano. Cuando era primer Ministro del Irán y jefe del Frente Nacional en 1951, intentó nacionalizar la compañía petrolífera “Anglo Persian Oil Co.”Esta medida hizo que los servicios de inteligencia ingleses y la CIA americana se pusieran de acuerdo para poner en marcha una operación en su contra. Esta fue conocida como la operación “Ajax” y consistió en un golpe de estado militar sostenido en una coalición de fuerzas conservadoras que depuso a Mossadeq y lo sustituyó por un complaciente monarca: el Sha Reza Pahlevi. Irán esta considerado como el segundo país al mundo por la dimensión de sus reservas de petróleo.
Un caso atípico y digno de mención fue el de la Argentina que – sin nacionalizar el petróleo – en 1922 creo la primera compañía petrolera enteramente estatal integrada verticalmente (desde la extracción hasta el suministro de combustibles), YPF.
Fue dirigida desde sus inicios y por ocho años por el general ingeniero E. Mosconi, quien fue su mentor e ideòlogo. Había entendido con claridad que una compañía que no fuera enteramente estatal e integrada no podía sobrevivir en la lucha contra las petroleras privadas internacionales. Personalmente se encargó de recorrer gran parte de América Latina difundiendo sus ideas que influyeron en otros países de la región.
Entre los que probablemente recibieron el legado de Mosconi se encuentra el actual presidente de Venezuela, Hugo Chavez. Venezuela posee la primer reserva mundial de petróleo lo que la convierte en un importante actor en relación a los equilibrios mundiales. Chavez intenta echar las bases de un auténtico poder soberano popular y ello lo convierte en un enemigo de los países que siempre han rapiñado el sur del mundo.

LA RIESGOSA ENERGÍA ATÓMICA

Al promediar la década de 1940, una nación que poseía carbón pero no petroleo, estaba tratando de desarrollar una forma alternativa de energía que la podía catapultar a la cima del poder mundial. Al mismo tiempo estaba comprometida en su guerra mas sangrienta y que perdería -entre otros factores- justamente a causa de su escasez de petroleo. La nación era Alemania y la nueva energía la atómica.
La historia de la energía atómica esta íntimamente vinculada a la historia de dos naciones europeas de tardío desarrollo capitalista: Alemania e Italia. Ambas obstaculizadas en su desarrollo por las potencias imperiales  británica y francesa primero, y mas tarde por la coalición anglosajona de E.E.U.U. y Gran Bretaña.
Tanto Italia como Alemania estaban, hacia mediados de los años treinta del siglo XX, a la vanguardia del conocimiento científico en el campo de la física y sobre todo de la física nuclear.  Pero las llegadas del fascismo en Italia y del Nazismo en Alemania provocaron un clima de totalitarismo e intolerancia que volvieron la vida difícil y odiosa para las mentes mas inteligentes de la época. Por ese motivo hombres como el alemán de origen hebreo Albert Einstein; el italiano Enrico Fermi y el danés, Niels Böhr, abandonaron Europa y se refugiaron en los E.E.U.U.
Enrico Fermi emigro a los Estados Unidos en 1938  a causa de la promulgación por parte del régimen fascista de Mussolini de las leyes raciales. Y lo hizo directamente desde Estocolmo (Suecia) después de recibir el Premio Nobel de Física. Fermi se había afiliado –como exigía el régimen- al partido fascista; pero su esposa era de origen hebreo y no podía comprometer su seguridad ni la de sus hijos. En ese momento y a nivel conceptual, Fermi había ya resuelto el problema de construir una bomba atómica.
E. Fermi
Los norteamericanos le ofrecieron participar, junto a Böhr y a otros eminentes físicos, a lo que poco tiempo después se conocería como el  “proyecto Manhattan” que produciría la atómica americana. Podemos afirmar que Fermi, mas que el norteamericano Openheimmer -director oficial del proyecto Manhattan- fue el verdadero padre de la bomba atómica.
Pero los reactores nucleares que generan electricidad están indisolublemente ligados al uso militar, porque sirven para enriquecer el uranio hasta obtener el plutonio. Y este, el plutonio, es el combustible de la bomba atómica. Este es el problema que en nuestros días enfrenta a parte de la comunidad internacional – los países aliados en la NATO + Israel – con Irán.
Pero la energía nuclear presenta otro problema grave: el tratamiento o destino de las escorias radioactivas, que es prácticamente irresoluble y compromete el futuro de las generaciones por venir.  Si a ello sumamos las posibilidades de accidentes como Three Mile Island  (E.E.U.U. 1979); Cernobyl (Ucrania 1986); y Fukushima (Japon 2011) solo por citar los de mayores dimensiones, vemos que el camino del nuclear es claramente impracticable.
Por estos motivos los países que poseen arsenales nucleares de mayores dimensiones son al mismo tiempo los que poseen un mayor numero de centrales nucleares y están contaminando el planeta con radiaciones nucleares aun sin haber disparado una sola bomba atómica.
Fukushima

LA ENERGÍA ABUNDANTE Y EL DESPILFARRO ENERGÉTICO

También el uso del carbón y el petroleo ocasionan problemas de contaminación cotidianos que causan la rarefacción del aire de numerosas ciudades de todo el planeta y,a veces, desastres ambientales de dimensiones apocalípticas como lo fue la quema de los pozos petrolíferos de Kuwait en 1991 realizada por las tropas iraquenas en retirada; o el desastre del Golfo de México ocasionado por el hundimiento de una plataforma de la British Petroleum en  abril del 2010.
Todo parece indicar que la oferta ilimitada de energía y su consumo incesante están llegando al fin de su camino. Sin referirnos al “pico del petroleo” que es un tema controvertido y preocupante, agregaremos solamente que las centrales de alta capacidad de generación eléctrica causan un tremendo impacto ambiental  y social –aun las hidroeléctricas-.
El despilfarro de energía, por otra parte, es un lujo que no se puede permitir una humanidad de 7 mil millones de personas. Se ha calculado que si todos los habitantes del planeta consumieran energía como lo hacen hoy las naciones mas industrializadas que representan solo el 10% de la población mundial, se necesitarían al menos otros tres planetas como la Tierra.
Todavía la energía se despilfarra por distintos motivos. Uno de ellos es el uso de medios de trasporte individuales en lugar de medios de transporte públicos. Este fenómeno se produce en todos los países donde las industrias automovilísticas tienen gran influencia sobre la política. De este modo se ocasiona un despilfarro enorme de materiales, de combustibles, de tiempo, de territorio, de paisaje, etc. El uso de autos de gran potencia y de elevado precio se asocia a símbolos de estatus y de prestigio social en un modo que convierte al hombre en esclavo de su “posesión con cuatro ruedas”. Algunos estiman que para el 2050 circularan por el mundo 2 mil millones de autos.
Otro modo del despilfarro energético es la escasa “eficiencia energética”. Esto ocurre cuando se emplean motores que podrían utilizar menos combustible o electricidad de la que utilizan aplicando innovaciones tecnológicas. Se incrementaría la eficiencia  construyendo habitaciones con mayor aislamiento térmico; utilizando lamparas a bajo consumo, etc.
Por ultimo cabe mencionar, en este elenco incompleto, a los hábitos individuales y sociales de despilfarro. Pretender moverse a gran velocidad, utilizar el aire acondicionado o la calefacción al máximo, iluminarse sin medida, etc.

TENDENCIAS A LA CONCENTRACIÓN DESIGUAL

Todas estas características en la producción y el uso de la energía deben leerse asociadas al poder que la administra. Este poder trata de monopolizar los recursos energéticos en todo el planeta para ejercer su “despotismo” con el control de la mercancía “energía” beneficiando a una minoría que despilfarra y en detrimento de una mayoría carente.
Pero existe asimismo un fenómeno incontrolable, que denuncio I. Illich en “Energía y Equidad”. Este fenómeno es que el uso de grandes cantidades de energía comporta necesariamente el agravarse de las desigualdades y que el perseverar en este objetivo pone en peligro los equilibrios fundamentales que permiten la supervivencia del hombre. El caso paradigmatico y actualisimo de la energía nuclear rinden proféticas sus afirmaciones.
Inmediatamente después del fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945 y hasta el fin de la guerra de Corea en 1953, muchas naciones trataron de obtener su independencia energética nacionalizando el carbón, el gas o el petroleo; y si no disponían de recursos energéticos naturales suficientes, creando sus entes nacionales de energía para resolver tanto los problemas de abastecimiento como de distribución.
También el periodo de la guerra fría, entre 1954 y 1989 aproximadamente, que vio enfrentarse a E.E.U.U. y el bloque occidental contra el bloque soviético, permitió el surgimiento de algunas iniciativas de independencia energética y política como lo fueron la OPEP y el Bloque de los No Alineados. La naciones de la OPEP, en defensa de sus bienes no renovables, impusieron un aumento de precios que origino la crisis del petroleo de 1973. Las naciones industrializadas respondieron con limitaciones al consumo, aumento de la eficiencia y, sobre todo, con el incremento de las centrales nucleares.
Pero el colapso de la Unión Soviética entre 1989 y 1991 hizo que las multinacionales de la energía reprendieran la ofensiva  a todo campo. Las teorías económicas neo-liberales sirvieron de pretexto teórico a la privatización de las empresas publicas energéticas en todos los países que se disciplinaron al “consenso de Washington” y la excusa de la guerra al terrorismo (después del controvertido atentado del 11 de septiembre de 2001) sirvió para lanzarse salvajemente a acaparar recursos y zonas estratégicas como mostraron las guerras en Afganistán Irak y Libia.
El crack de la empresa privada energética Enron en 2001 hizo tambalear la entera economía estadounidense y puso de manifiesto que ningún estado logra controlar la acción de las multinacionales internacionalizadas, o mas bien que son estas a influir notablemente y hasta a controlar los estados.
Por otra parte, como sucedió en numerosos países, las privatizaciones y la desregulación en vez de mejorar las condiciones del servicio energético y bajar los costos de los usuarios, se revelaron el exacto opuesto.
La desregulación genero y genera todavía hoy un caos de precios y una guerra tarifaria que concluye con la supervivencia  de pocas compañías  que retornan a condiciones monopolistas o de “cartel”, confirmando que el capitalismo no se desmiente jamas.
Como resultado de todas estas acciones se dejaron de realizar inversiones necesarias para el mantenimiento de las centrales y de las redes de distribución. Pero la boleta de energía aumento incesantemente. Por otra parte, el problema del impacto y de la contaminación ambiental fue postergado o eludido.

ENERGÍA Y DERECHOS DE CIUDADANÍA

Hoy, es mas evidente que nunca que el ejercicio de los derechos de ciudadanía esta estrechamente ligado a la utilización y distribución democrática de la energía. La ofensiva privatista sustentada en la ideología neoliberal socava este elemento esencial y tiende a la negación de la democracia. La distribución desigual del recurso y su concentración tendencialmente llevan a la abolición de la democracia y a su sustitución por una oligarquía.
Por otra parte es impensable la redistribución social y geográfica de la energía considerándola solo una mercancía. Todos los bienes que constituyen el patrimonio humano irrenunciable porque son esenciales para una vida digna en un determinado momento histórico, es decir para nuestra época, la tierra, el agua, la energía, el conocimiento, la conexión  a la red, no deberían ser monetizados ni apropiados individualmente.
Los servicios y los bienes públicos son un instrumento esencial de la solidaridad social y su gestión no puede ser otra que colectiva.

DESCENTRAMIENTO DEL PODER Y DE LA ENERGÍA

Cuando nos referimos a gestión colectiva no entendemos por ella estatal, que es bien distinta. La gestión estatal de la energía ensayada por el capitalismo de estado ya sea en occidente que en los países “comunistas” llevo a una centralización, concentración, y distorsiones en la gestión que fueron diametralmente opuestas a una administración democrática. La planificación central “parecía” racional, pero en realidad reflejaba y escondía los intereses de una cúpula oligárquica que se gestaba y consolidaba  al vértice del poder. Ello confirmo una vez mas que “delegar es claudicar”.
Un caso emblemático de las distorsiones del capitalismo de estado fue el desarrollo de la energía atómica que -nunca debe olvidarse- nació por motivos bélicos. Requiere una elevada concentración de recursos y tecnología.  Ademas, desde siempre la guerra fue un pretexto para la supresión de la democracia y la instauración de la dictadura por motivos de seguridad. Su desarrollo reforzó y consolido tanto en el bloque occidental como en el soviético en los tiempos de la “guerra fría”, y actualmente en China, un complicado y entretejido sistema de intereses industriales, financieros y políticos conocido como :”complejo militar-industrial”. Esta “criatura” termina por dirigir toda la sociedad y someter la política y los ciudadanos a sus intereses. Y cada tanto nos regala un desastre, nuclear o de otro tipo.
Hemos visto entonces que tanto las grandes corporaciones como los monopolios de estado conducen inevitablemente a la concentración de la energía y del poder.

Que hacer entonces para afrontar este problema, cuales alternativas existen?

Una de las alternativas que nos ofrece la tecnología contemporánea es la llamada “generación distribuida de energía” que consiste en la proliferación de plantas generadoras de pequeñas dimensiones y de menor impacto ambiental: Generadores domésticos, consorciales, cooperativos, privados, etc., interconectados a la red acumulativa y distributiva. Estas pequeñas plantas utilizan  distintas fuentes de energía prevalentemente renovables: solar, eólica, gas, biogas, hidrica, biomasa, co-generación, o aun combustibles fósiles, etc.
No gozaran obviamente de los beneficios de la economía de escala, pero los compensan con una mayor eficiencia energética, menor dispersión en la trasmisión, gran flexibilidad y la casi eliminación del superfluo en centrales y redes que hoy, y en algunos países, llega casi al 100 por 100 del consumo nacional.
Turbina mareo-motriz
El sistema de economía a red, es el único que da garantías de eficiencia y flexibilidad. Ademas, en casos de emergencias impide los “black out” a cadena y en larga escala. También permite el justo adaptamiento entre la generación de energía y las necesidades de los que la utilizan.
Pero no menos importantes resultan la conciencia y el aprendizaje de un uso moderado de los recursos energéticos si queremos seguir conviviendo en armonía con nuestro ambiente y con nuestros semejantes. En fin, la “generación distribuida” puede ser una buena plataforma objetiva para la construcción de una paralela y necesaria “democracia  participativa” que nos conduzca a una sociedad mas equitativa.-
 
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